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En la Catequesis de este miércoles, ante miles de fieles, el Papa Francisco predicó el Santo Evangelio. En esta ocasión citó a Lucas en la parábola del ciego, este hombre ayer y hoy representa a la persona necesitada, enferma, sin comida, o a quella que está llena de soledad.

En esta reflexión el Santo Padre invita a las personas a abrir su corazón, a no marginar a los necesitados por su condición. Ignorar a quien más lo necesita también nos hace ciegos y sordos, esta actitud crea una brecha en el camino para llegar a Dios.

Así, también recuerda a Moisés:  «Si hay algún pobre entre tus hermanos, en alguna de las ciudades del país que el Señor, tu Dios, te da, no endurezcas tu corazón ni le cierres tu mano. Es verdad que nunca faltarán pobres en tu país. Por eso yo te ordeno: abre generosamente tu mano el pobre, al hermano indigente que vive en tu tierra».

Francisco se refiere a las veces en que ignoramos a la gente en la calle – gente necesitada, enferma, que no tiene que comer – sentimos fastidio. Cuantas veces nosotros, cuando nos encontramos ante tantos prófugos y refugiados, sentimos fastidio.

Todos necesitamos de Dios, estamos sedientos  por encontrar la salvación, oremos por un corazón abierto a ayudar a los demás, por ser una guía hacia el Señor.

Jesús es el camino a la salvación, abre sus manos y su corazón para todos sin distinción, ayuda a pecadores, los guía y escucha, así como lo hace con cada uno de sus seguidores, esa es la Misericordia de Dios.

Siempre que haya fe Jesús intercederá en cada uno de nosotros.

Evangelio (Cfr. Lc 18,35-43)(Cfr. v. 35) /(Deut. 15,7.11) /(Cfr. Ex 12,23) / (Cfr. Is 35,5)


Redacción Paola Andrea Galindo / Fuente Aci Prensa