Foto: Osservatore Romano

En la homilía de este lunes celebrada en la Casa Santa Marta, el Papa Francisco invita a mirarnos en un espejo antes de juzgar a los demás.

El Santo Padre subrayó la diferencia que existe entre el juicio de Dios y el nuestro. Predicando el Evangelio del día  observó que todos queremos que en el Día del Juicio “el Señor nos mire con benevolencia, que Jesús se olvide de tantas cosas feas que hemos hecho en la vida”.

Por esta razón, Francisco recalcó, si “tú juzgas continuamente a los demás, con la misma medida serás juzgado”. Y añadió que el Señor nos pide que nos miremos al espejo:

“Mírate al espejo, pero no para maquillarte, para que no se vean las arrugas. No, no, no, ¡ese no es el consejo! Mírate al espejo para ver cómo eres. ‘¿Por qué miras la paja que hay en el ojo de tu hermano y no te das cuenta de la viga que tienes en el tuyo?’ ¿O como dirías a tu hermano: ‘Deja que te quite la paja de tu ojo’, mientras en tu ojo hay una viga?’ ¿Y cómo nos califica el Señor, cuando hacemos esto? Una sola palabra: ‘Hipócrita, quita primero la viga de tu ojo y entonces verás bien para quitar la paja del ojo de tu hermano’.

El Pontífice invita a rezar por los demás en vez de juzgarlos, pues el juicio de Dios es solo suyo y no de los seres humanos. Orar por la intercesión de las personas ante un mal acto o comportamiento, esa actitud nos hace buenos Cristianos.

Dios es omnipotente por ello Él es el único que puede juzgarnos, nuestro juicio está nublado por los prejuicios de la sociedad. Dios es misericordioso y sólo Él nos guiará en el buen camino.

 


Redacción: Paola Andrea Galindo / Contenido Radio Vaticano

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