Fotografía Paz Estéreo

Armero, esa es una palabra que comenzó a tener más énfasis y más sentido a partir de hoy, 13 de Noviembre cuando por cosas de la vida y sin ningún tipo de objetivo o plan llegue a esta población luego de 31 años de ocurrida aquella catástrofe que marco la historia de Colombia.

Desde muy tempranas horas de la mañana y como cada 13 de Noviembre cientos de armeritas, pero también de visitantes de otras ciudades y extranjeros con sus familias arriban a esta, la que fuera una de las poblaciones más prosperas del Tolima y que hoy está convertida en un campo santo, para honrar a sus difuntos, rememorar algunos hechos y reencontrarse con aquellas viejas amistades o conocidos que desde aquel momento y hasta la actualidad han superado con valor y entereza aquella catástrofe, que aun deja recuerdos y cicatrices imborrables.

Llegar a Armero, pisar sus tierras y caminarlas es como transportarse automáticamente a otro espacio a otro tiempo (tal vez por lo menos en mi caso) es recorrer la nostalgia pero también escuchar los recuerdos de los viejos cimientos de aquellas calles y estructuras que han luchado contra la naturaleza, , la maleza y el monte para sobrevivir y seguir dejando esa huella de una memoria imborrable que perdura no solo en la mente de los armeritas, sino también en sus corazones y en su tierra que se resiste a desaparecer del todo, aun cuando ya parece desértica y despojada por las mismas condiciones de la naturaleza.

Fotografía Paz Estéreo
Fotografía Paz Estéreo

Sin embargo, escuchar a un armerita contar su historia, su dolor, sus memorias pero también sus esperanzas y su sentido de fe, es una experiencia totalmente distinta.

Cuando se escucha algunas de tantas vivencias relacionadas con aquella catástrofe, la percepción del tiempo y el espacio también cambia, así como los sentimientos y la nostalgia se apoderan de quien escucha cada detalle de un armerita que tiene mucho por contar, no solo con su palabra, también con sus ojos, sus expresiones y sus lágrimas.

Signos de recuerdos que nos llevan a esa noche del 13 de Noviembre de 1985, cuando una erupción de 35 millones de toneladas de material del Nevado del Ruiz, hizo contacto con el hielo presente en la montaña, generando así, una avalancha que sepultó por completo de lodo al pueblo tolimense.

De aquella catástrofe que ya ha sido llevada a la pantalla chica en documentales, informes, reportajes y a la pantalla grande en algunas producciones inéditas, quedan muchas historias por contar, casi podríamos decir que interminables, anecdóticas llenas de algo indescriptible, porque por más que nos queramos poner en los zapatos de un armerita, solo ellos saben cómo vivieron aquella inolvidable noche.

Armero se viste de claveles rojos, a través de las que fueran sus principales, vías como adornando y dando tributo a esos pasajes que perduran, la eucaristía que cada año se realiza, se lleva a cabo en el parque central donde se aglomeran la mayoría de personas, para orar, rezar el rosario y encomendarle a Dios las almas de aquellos difuntos que ya han partido, y pedir por aquellos desaparecidos de los que aún se espera con mucha fe regresen al seno de sus familias.

Fotografía Paz Estéreo/ Cortesía: Miller Fabian Mendez
Fotografía Paz Estéreo/ Cortesía: Miller Fabian Mendez

Hacia las 12 del mediodía y como parte del acto conmemorativo un helicóptero del Ejército colombiano rodea el parque central arrojando pétalos de rosas rojas, como símbolo de esperanza, de amor y paz para todos los presentes.

Allí en medio de la multitudinaria asistencia, comenzamos a encontrarnos con las primeras vivencias, que respetuosamente quisimos registrar en video y con el permiso de los armeritas que decidieron contarnos un poco de su experiencia, de expresarnos esos recuerdos y esos momentos que pareciera siempre traen un mensaje de luz y de fe entrelineas como aquella vivencia de la señora María Hermelinda Molina quien nos contó, que su casa fue una de las pocas que se salvó porque estaba situada en un pequeño alto, al cual corrieron muchos ameritas porque intuyeron que allí en ese lugar era uno de los pocos espacios donde la vida podría perdurar, luego de ver como bajaba furiosamente la mezcla de lava y lodo por el pueblo.

Fotografía Paz Estéreo
Fotografía Paz Estéreo

Los armeritas se resguardaron en esa su casa, rodeados como si fuera una pequeña isla por la lava y el lodo, allí donde por cosas inexplicables o por la providencia de Dios un congelador lleno de pollos que había sido arrastrado por la avalancha quedó anclado en los alrededores de la casa, como una señal de que con esta provisión podrían alimentar durante un tiempo a los coterráneos que se habían acercado hasta este predio para salvar sus vidas.

Como esta vivencia y otras más pudimos recopilar no solo, palabras si no también sentimientos y emociones de todo tipo que aunque cortas pero significativas nos dejan un sentimiento y una imagen de que aun en medio de las tribulaciones, la esperanza y la vida siempre continúan, por eso queremos compartir con nuestros lectores y oyentes algunas cortas vivencias que de manera respetuosa y conmemorativa, pero también como homenaje hemos querido compilar como reconocimiento a esta población y sus habitantes, que siguen viviendo adversidades como el abandono estatal, la perdida de sus seres queridos los cuales hasta el día de hoy instituciones como el Bienestar Familiar no tienen ninguna respuesta de que paso con los desaparecidos, o aquellos niños que fueron dados en adopción sin previa investigación de que sus familias aun sobrevivían pero que aun así fueron dados en adopción sin importar el sufrimiento de aquellos que aún tienen la esperanza de encontrarlos.

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Tal vez nos haya quedado mucho por contar, por descubrir, tal vez y lo sabemos hay mucho por decir que aún no se ha dicho sobre esta catástrofe, pero queremos con estas cortas vivencias rendir tributo a la memoria de un pueblo que sigue adelante y se resiste a desaparecer aun después de la adversidad.

Las siguientes vivencias corresponden a pobladores de armero sobrevivientes de la catástrofe armeritas de nacimiento, que no quisieron darnos más detalles porque el dolor de aquel 13 de Noviembre aún perdura como si fuese ayer, y que por supuesto respetamos y agradecemos la voluntad y fortaleza de contarnos una pequeña parte de sus historias, al final la actriz colombiana Victoria Góngora quien se encontraba en esta conmemoración quiso compartirnos su sentir y dejarle un mensaje a todos los armeritas.






Redacción Reportaje: Cristian Camilo Cuellar Trujillo

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