La venta de la generadora de energía Isagén al fondo de inversiones canadiense Brookfield Asset Management sigue dando de qué hablar. Dos de las principales críticas de esta decisión, las senadoras liberales Sofía Gaviria y Viviane Morales, están reuniendo el apoyo para tramitar un debate de moción de censura contra el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, con el objetivo de que “pague” el costo político de realizar la millonaria transacción con clara oposición de la mayor parte de los partidos y congresistas.

Por ahora, las cuentas para sacar a Cárdenas cuadran. Además de un documento firmado por más de 80 senadores que rechazaban la venta de Isagén. El Polo Democrático apoya la moción, el Centro Democrático también, al igual que los verdes, y en el Partido Conservador hay mayoría, pero será decisión de bancada. En la U también hay un grupo de congresistas que están de acuerdo con que se pague un costo político, y los liberales rechazan la venta, pero a la hora de actuar no se consiguen los votos para sumarse a la causa.

Así las cosas, es posible conseguir los 52 votos que se necesitan para que la moción de censura salga adelante. Sin embargo, la senadora Viviane Morales, aunque es enfática en que la venta de Isagén fue un gran error, sostiene que “en Colombia esa es una figura que nació muerta. El peso de la mermelada y la burocracia hace que se compren los votos, y aunque los congresistas compartan los argumentos, a la hora de votar priman los intereses personales. Si tuviéramos partidos serios, las 80 firmas rechazando la venta se traducirían en una moción de censura”.

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Consciente de que es una pelea difícil, la senadora Gaviria se mantiene firme en promover la sanción y que su partido, el Liberal, se salga de la Unidad Nacional. “Acá uno pertenece a la coalición del Gobierno si es para votar, pero no somos escuchados. Así sucedió con la reforma de equilibrio de poderes y ahora con Isagén. Lo mío no es burocracia y creo que debemos tener una posición política clara”.

Agregó que “es un juicio político porque no tiene explicación económica, administrativa o de competitividad. Hubo recomendaciones de la Procuraduría porque no hubo subasta, estamos en un contexto de crisis energética, de incremento de los precios de la luz, de robo del cargo de confiabilidad, y ahora vendemos el segundo productor de energía del país. Esto debe tener responsables”.

Vale la pena recordar que la venta de Isagén se había frenado en el trámite del Plan de Desarrollo, pero en la conciliación, con los votos del senador Efraín Cepeda y el representante Horacio Gallón, cambió la decisión que se había dado en el último debate.

El ambiente para el Gobierno en el Congreso sólo es favorable en lo que respecta a la paz. La venta de Isagén dejó un escenario complejo, aunque dicen que la “mermelada” tiene su peso. También es claro, como señalaron parlamentarios a el diario El Espectador, que el presidente Santos no puede ser reelegido y ya se está viendo el distanciamiento de algunos partidos que parecían incondicionales.

 

El Espectador

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