Tercera audiencia general de agosto en el Aula Pablo VI del Vaticano - ANSA

En la catequesis de este miércoles 17 de agosto desde el Aula Pablo VI, el Santo Padre Francisco, reflexionó entorno al Evangelio de San Mateo. En esta lectura hizo gran énfasis en la misericordia como instrumento de salvación.

El relato del Evangelio según San Mateo, inicia con Jesús quien recibe la noticia de la muerte Juan Bautista, decide retirarse para estar solo, pero aún en esta situación la gente lo sigue y Él en su infinita misericordia intercede en sus necesidades.

Jesús con un corazón compasivo y cálido a coge a cada uno de sus seguidores, los escucha y sana a los enfermos, se entrega a ellos con dedicación y compasión, Él muestra toda su entereza y fe.

¨Este pasaje también hace referencia a la multiplicación de los cinco panes y dos peces realizada por Jesús. Él preocupado por alimentar a la multitud dice a ellos: «denles de comer ustedes mismos» (v. 16). Y demostró a ellos que los pocos panes y peces que tenían, con la fuerza de la fe y de la oración, podían ser compartidos por toda aquella gente. Es un milagro que hace Él, pero es el milagro de la fe, de la oración con la compasión y el amor. 

Así Jesús «partió los panes, los dio a sus discípulos, y ellos los distribuyeron entre la multitud» (v. 19).  Tomaban un pan, lo partían, lo daban y el pan todavía estaba ahí; tomaban una vez más y así han hecho sus discípulos. El Señor va al encuentro de las necesidades de los hombres, pero quiere hacer de cada uno de nosotros concretamente participes de su compasión.

Ahora detengámonos en el gesto de bendición de Jesús: Él «tomó los cinco panes y los dos pescados, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición, partió los panes, y se los dio» (v. 19)¨.

Esta representación es la misma de la Última Cena, y también la misma que realizan los sacerdotes al celebrar la Santa Eucaristía. Vivir este momento de compartir en con el Señor es una muestra de su compasión y la relación con el hombre y la mujeres para fortalecer su fe, es un signo de la misericordia.

Jesús da según las necesidades, su misericordia es distinta a la de los hombres, esta se acerca más al ideal de la misericordia de Dios, generosa e infinita.

La misericordia permite tener un corazón dispuesto para recibir el reino de Dios.


Redacción: Paola Andrea Galindo González