Ilustración Paz Estéreo

Los chismosos embarran al otro, el que chismea embarra y destruye la fama de una vida, sin motivo alguno, señalo el santo padre.

La unidad debe ser una característica de las comunidades cristianas, de las familias, como un testimonio de que el Padre ha enviado a Jesús, para contribuir con la unidad de las comunidades cristianas, como en las parroquias, en los obispados, o en las instituciones. Sin embargo, la historia nos recuerda que también nos hemos dividido haciendo la guerra con nuestros hermanos en cristo.

Por eso Jesús reza por la unidad de los creyentes, de las comunidades, para que sean una sola cosa, que seamos uno con el Padre para que así el mundo crea.

Las comunidades cristianas y sus familias son testimonio, de que el Padre ha enviado a Jesús,

A llegar a la unidad dentro de las comunidades cristianas, las parroquias y los obispos, como instituciones cristianas y las familias cristianas.

Antes de su Pasión, Jesús reza por la unidad de los creyentes, de las comunidades cristianas, para que sean una sola cosa, como Él con el Padre, para que el mundo crea.

La unidad de las comunidades cristianas, de las familias cristianas son testimonio: testimonian que el Padre ha enviado a Jesús. Y, quizá llegar a la unidad – en una comunidad cristiana, una parroquia, un obispado, una institución cristiana, una familia cristiana – es una de las cosas más difíciles. Nuestra historia, la historia de la Iglesia nos hace avergonzar tantas veces: ¡hicimos guerras contra nuestros hermanos cristianos! Pensemos en una, la Guerra de los Treinta Años.

¡Tenemos que pedir tanto perdón al Señor por esta historia! Una historia, tantas veces, de divisiones y no sólo en el pasado…

¡Aún hoy! ¡Aún hoy! Y el mundo ve que estamos divididos y dice: “Que se pongan de acuerdo, después veremos… Cómo, Jesús ha Resucitado y está vivo ¿y sus discípulos no se ponen de acuerdo?”.

Una vez, un cristiano católico le preguntó a otro cristiano de Oriente, también católico: “Mi Cristo resucita pasado mañana. El tuyo ¿cuándo resucita?” ¡Ni siquiera en la Pascua estamos unidos! Y el mundo no cree.

Fue la envidia del diablo la que hizo entrar el pecado en el mundo. También en las comunidades cristianas es casi habitual que haya egoísmos, celos, envidias, divisiones. Y ello lleva a chismear unos contra otros ¡Cuántos chismes! Las divisiones comienzan con la lengua de los que siembran cizaña. ¡Por envidia, celos y también por cerrazón! ¡No! ¡La doctrina es ésta!.

 


Redacción: Cristian Camilo Cuellar Trujillo 

COMPARTIR