El Chelsea ha solicitado el permiso de obras para construir un nuevo estadio para 60.000 espectadores en los mismos terrenos donde está el actual Stamford Bridge, inaugurado en 1905 y que cuenta con unos 42.000 espectadores. Las obras para el derribo y posterior construccióncomenzarían en mayo de 2017 y se alargaían durante tres temporadas. El Chelsea tiene todo previsto y jugaría en Wembley a cambio de un alquiler de 12 millones de libras por año.

Los planes del Chelsea contemplan la demolición del actual estadio y la construcción de uno nuevo que tendrá un museo, tiendas, restaurantes y cafés. Stamford Bridge, que está en el oeste de Londres, fue remodelado a finales de los 1990 para construir una nueva grada y dispone ahora de 41.798 plazas, menos de las que el club londinense podría llenar regularmente.

Según los últimos datos recopilados por la empresa de análisis Deloitte, el Chelsea es el club inglés entre los grandes que menos dinero ingresa por la venta de entradas debido a este déficit de asientos en el Bridge. Logró 85 millones de euros (90,1 de dólares) por la venta de entradas en la temporada 2013-14. En cambio, el Arsenal, cuyo estadio tiene 60.260 asientos, logró 120 millones de euros, y el Manchester United, en Old Trafford caben 75.653 espectadores, ingresó 129 millones de euros.

El Chelsea lleva años buscando una solución y llegó a considerar construir otro estadio en el sur de Londres, trasladándose al estadio de Twickenham, donde habitualmente juega la selección de rugby de Inglaterra, mientras se realizaban las obras.

 

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