“La misericordia puede sanar las heridas y puede cambiar la historia. ¡Abre tu corazón a la misericordia! La misericordia divina es más fuerte del pecado de los hombres. ¡Es más fuerte, este es el ejemplo de Ajab!”, lo dijo el Papa Francisco en la Audiencia General del último miércoles de febrero, donde explicó la relación entre “misericordia y poder”.

Continuando su ciclo de catequesis sobre la misericordia en la Sagrada Escritura, el Obispo de Roma recordó la historia del rey Ajab y el episodio de la viña de Nabot, descrito en el Primer Libro de los Reyes, capítulo 21. En este texto – dijo el Papa – se narra la historia de un rey poderoso y los planes para apropiarse de las tierras de Nabot. Recordando esta escena, el Pontífice señaló que: “Si se pierde la dimensión del servicio, el poder se transforma en arrogancia y se convierte en dominio y atropello. Es lo que sucede en el episodio de la viña de Nabot”.

 

“Es aquí donde llega el ejercicio de la autoridad sin respeto por la vida, sin justicia, sin misericordia, agregó el Sucesor de Pedro. Pero Dios, dijo, es más grande de la maldad y de los juegos sucios hechos por los seres humanos”. Por ello, “la misericordia puede sanar las heridas y puede cambiar la historia. La misericordia divina es más fuerte del pecado de los hombres. Nosotros conocemos su poder, cuando recordamos la venida del Inocente Hijo de Dios que se ha hecho hombre para destruir el mal con su perdón. Jesucristo es el verdadero rey, pero su poder es completamente diverso. Su trono es la cruz. Él no es un rey asesina, sino al contrario da la vida”.

 

(Tomado de: Radio Vaticano – news.va)

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