Encontrarse con un cristiano no es cosa fácil. Tú ¿cuántos cristianos conoces? ¿Muchos? Ah, Entonces es que no nos entendemos. ¿A qué llamas tú cristiano? ¿A los que están bautizados? ¿A los que van a Misa?… Así tienes razón. De ésos aún hay…

¿Entonces? Espera. San Pablo, en el capítulo 8 de la carta a los Romanos, les dice: << Los que no tienen el Espíritu de Cristo, ésos no son de Cristo (no son cristianos)>>, <<Los que en todo son guiados por el Espíritu de Dios, ésos son hijos de Dios>>.

Es decir. No cualquiera es cristiano; no cualquiera es hijo de Dios… aunque esté bautizado, aunque vaya a Misa. Lo decisivo es tener el mismo Espíritu de Jesús y despejarse guiar en todo por Él. Y éstos son tan pocos…

¿Lo eres tú?
Entonces, ¿Por qué esas reacciones de amor propio, que no se te  puede decir nada?
¿Por qué siempre huyendo del sacrificio?
¿Por qué tan indiferente ante la voluntad del Padre?
¿Por qué tan egoísta?
¿Por qué haces tanto caso del qué dirán?
¿Por qué no quieres olvidar aquella ofensa?
¿Por qué tan flojo en el cumplimiento del deber?
¿Por qué tan ligero de lengua?
¿Por qué tan complaciente con tus gustos y caprichos?
¿Por qué tan insensible al sufrimiento y necesidades de los demás?
¿Por qué tan Impuro y sucio de corazón?
¿Por qué tan vanidoso, tan impaciente y holgazán?
¿No querrás decirme que por ahí te lleva el Espíritu Santo?
Entonces, ¿En qué quedamos: cristiano o no?

Si no quieres realizar a fondo tu conversión, no entiendo por qué mantienes el nombre de cristiano y algunas de sus practicas.

 

Despertar
Escribe: Fraternidad Sacerdotal, San Juan de Ávila

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