El Papa Francisco alentó a las familias cristianas por un mundo más justo: el trabajo al servicio de la dignidad humana y la creación, fe y valentía.

Ante el momento difícil que vivimos en la historia de la humanidad, en el que se quiere impulsar el afán del provecho económico del trabajo, por encima de la familia, el Papa Francisco – en su catequesis central en italiano y como es tradicional sintetizada en otras lenguas – hizo hincapié en el gran desafío y misión de las familias cristianas:

“En este momento difícil de nuestra historia, pidamos al Señor que sostenga a las familias en su vida cotidiana y en su misión. Que Él les conceda custodiar de forma fiel y valiente los valores fundamentales de la creación. Que Jesucristo los fortalezca en la fe, junto con sus familias, para que puedan ser en el mundo signos de su amor y su misericordia”.

Con el trabajo participamos en el designio creador de Dios de cuidar el mundo. Que el Espíritu Santo nos ayude a acoger y vivir esta vocación con alegría y esperanza, deseó el Papa:

“Queridos hermanos y hermanas, el trabajo humano es parte de la creación y prosigue la obra creadora de Dios. Comprometámonos en acrecentar las oportunidades de trabajo, afirmando la convicción de que sólo en el trabajo libre creativo, participativo y solidario el ser humano expresa y acrecienta la dignidad de su propia vida”.

El Santo Padre deseó a los numerosos fieles de tantas partes del mundo, que su peregrinación a Roma impulse en todos el sentido de pertenencia a la Iglesia – nuestra familia – los fortalezca en la fe en Jesucristo, que llama a toda familia a colaborar en la construcción de un mundo más justo y bello:

“Recuerden que el trabajo puede ser camino de santidad, si se desarrolla como continuación de la obra creadora de Dios y es una expresión de amor a los demás, sobre todo a nuestros familiares”.

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