Hoy 13 de junio la Iglesia celebra la fiesta de uno de los santos más conocidos y venerados en el mundo.

San Antonio de Padua doctor de la Iglesia, un gran taumaturgo que en vida realizó numerosos milagros. Luchó contra las herejías, estuvo al lado de Francisco de Asís. Fue un excelso predicador. Continúa despertando gran devoción

Es uno de los santos más estimados y desde el siglo XIII constante objeto de estudio. Desde niño se consagró a la Santísima Virgen. En su juventud fue atacado por las pasiones sensuales pero con ayuda de Dios las dominó, encontrando su fortaleza en las visitas al Santísimo.

Fue admitido en los franciscanos a inicios de 1221, participó en Asís del capítulo general de la orden de ese año y más adelante fue enviado a predicar en diversas ciudades, obteniendo un gran éxito en la conversión de los herejes; por eso fue llamado el “martillo de los herejes”.

Su gran protección contra las mentiras y engaños en materia de doctrina cristiana era la de pronunciar, de forma sencilla y con inocencia, el Santo Nombre de María. En una oportunidad, cuando San Antonio de Padua se encontraba predicando el verdadero Evangelio de Jesús a los herejes, estos no quisieron escucharle, por lo que entonces, Antonio se iría a la orilla del mar y predicaría a gritos a los peces, y ocurrió que, mientras Antonio predicaba al mar, los peces saltaban una y otra vez en señal de aceptación de la Palabra de Dios.

En vida hizo muchos milagros, uno de los más destacados es el siguiente: Un hombre retó a San Antonio a probar que Jesús estaba en la Eucaristía y dejó sin comer tres días a su mula. Llevó al animal al templo y le mostró pasto fresco, pero la mula prefirió ir con el Santo, que se encontraba al lado con una hostia consagrada, y se arrodilló.

Fue canonizado sin que haya transcurrido un año de su muerte por el Papa Gregorio IX y declarado Doctor de la Iglesia por el Papa Pío XII.


Redacción: Verónica Palacio 

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