Fidel significa el que es fiel, el que es digno de fe  llevando a Dios en el corazón.

Nació en Sigmaringa, Alemania, en 1577 tenía una inteligencia muy vivaz y fue enviado a estudiar a la Universidad de Friburgo, donde obtuvo doctorado en ambos derechos, y luego llegó a ser profesor muy estimado de filosofía y letras.

Durante seis años fue encargado de la educación de varios jóvenes de las familias principales de Suabia (Alemania), a los cuales llevó por varios países de Europa para que conocieran la cultura y el modo de ser de las diversas naciones.

Como abogado, Fidel se dedicó a defender gratuitamente a los pobres que no tenían con qué costearse un defensor. Su generosidad era tan grande que la gente lo llamaba “El abogado de los pobres”. Ya desde muy joven renunciaba a conseguir y estrenar trajes nuevos y el dinero que con eso ahorraba lo repartía entre las gentes más necesitadas.

Habiendo sido tan rico y tan lleno de comodidades se fue a vivir como el más humilde y pobre fraile capuchino. Le pedía constantemente a Dios que lo librara de la tibieza y le suplicaba a Nuestro Señor que no lo dejara perder el tiempo en inutilidades y que lo empleara hasta lo máximo en propagar el Reino de Dios.

Tiempo después de estar predicando en Roma, Fidel realizó un viaje a suiza al llegar al país empezó a oír rumores de que se planeaba asesinarlo porque los protestantes tenían gran temor de que muchos de sus adeptos se pasaran al catolicismo al oírlo predicar. Al escuchar estas noticias se preparó para la muerte pasando varias noches en oración ante el Santísimo Sacramento.

El 24 de abril del año 1622, cuando dirigía a la comuna suiza de Seewis, fue atacado por un puñado de hombres armados quienes le exigieron que abjurase de su fe católica, pero el santo se negó rotundamente por lo que fue derribado a tierra y acabado a puñaladas.

San Fidel de Sigmaringa fue canonizado el 26 de junio de 1746 por Benedicto XIV. Su fiesta se celebra el 24 de abril.


Redacción: Verónica Palacio