Hoy la Santa Iglesia nos invita a celebrar la valentía y generosidad de San Lorenzo, famoso diácono mártir que murió quemado en la hoguera.   

Lorenzo era uno de los siete diáconos de Roma, uno de los files colaboradores del Pontífice. Su oficio era de gran responsabilidad, pues estaba encargado de distribuir las ayudas a los más pobres.

Tras una persecución ordenada por el emperador el Papa San Sixto fue asesinado celebrando la santa Misa por unos policías.

La antigua tradición dice que cuando Lorenzo vio que la Sumo Pontífice lo iban a matar le dijo: “Padre mío, ¿te vas sin llevarte a tu diácono?” y San Sixto le respondió: “Hijo mío, dentro de pocos días me seguirás”.

San Lorenzo se alegró tras saber que pronto iría al cielo, y por tal motivo vendió toso los bienes de valor que poseía la Iglesia y repartió el dinero a los más pobres.

El alcalde de Roma, que era un pagano muy amigo de conseguir dinero, llamó a Lorenzo y le pidió que le vendiera todos los tesoros valiosos de la Iglesia para costear un aguerra.

Al Lorenzo negarse a vender los tesoros, el Alcalde furioso lo mando a matar muy lentamente en una parrilla le envió a quemarse, Tras un rato de estarse quemando por un lado en la parrilla, el valiente mártir le dijo al juez que le dieran la vuelta para quedar completamente quemado. Cuando ya se acercaba su hora y con una tranquilidad impresionante, pidió a Dios por la difusión del cristianismo en el mundo y partió a la Casa del Padre el 10 de agosto del 258.

La devoción a este gran Santo se ha expandido por todo el mundo y muchos pueblos y ciudades llevan su nombre.


Redacción: Paz Estéreo