Fotografía Aciprensa

“Yo te curo y Dios te sana”, solía decir San Martín de Porres, el santo de la escoba y patrono de los barberos.

Nacido en Lima (Perú) el año 1579, es hijo de un burgalés que gobernaría aquellas tierras, y de una mujer oriunda de Panamá y afincada en aquellas tierras peruanas.Desde niño sintió predilección por los enfermos y los pobres. Aprendió el oficio de barbero y algo de medicina.

Durante su trabajo como enfermero no distiguia entre los mas pobres o los que mas tenían, su objetivo era solo servir a quien mas lo necesitara, los grandes señores y hombres sencillos que acudían en busca de su ayuda.

Con ayuda de Dios, realizaba algunos milagros de curaciones instantáneas en ocasiones bastaba su presencia para que el enfermo desahuciado empezara a recuperarse. Hay quienes lo vieron entrar y salir de recintos con las puertas cerradas, algunos aseguran a verlo visito en dos partes al mismo tiempo.

San Martin es recordado por su escoba, resaltando la humildad,Por ello, San Juan XXIII al canonizarlo en 1962 dijo: “¡Ojalá que el ejemplo de Martín enseñe a muchos lo feliz y maravilloso que es seguir los pasos y obedecer los mandatos divinos de Cristo!”.


Redacción :Verónica Palacio 

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