San Bernardino es recordado por ser un gran propagador del amor al Santísimo en nombre de Jesús.

San Bernardino de Siena, nació cerca de Siena en Italia en el año 1380. Su padre era gobernador. El niño quedó huérfano de padre y madre a los siete años. Dos tías se encargaron de su educación y lograron formarlo lo mejor posible en ciencias religiosas y darle una educación muy completa. Sus estudios de bachillerato los hizo con tal dedicación que obtuvo las mejores notas.

En el año 1402 entró de religioso franciscano. Lo recibieron en un convento cercano a su familia, pero como allí iban muchos amigos a visitarlo pidió que lo enviaran a otro más alejado y donde la disciplina era muy rígida, y así en el silencio, la oración y la mortificación se fue santificando.

En Polonia predicó contra los juegos de azar y las gentes quemaron todos los juegos de azar que tenían. Un fabricante de naipes se quejó con el santo diciéndole que lo había dejado en la ruina, y él aconsejó: “Ahora dedíquese a imprimir estampas de Jesús”. Así lo hizo y consiguió más dinero que el que había logrado conseguir imprimiendo cartas de naipe.

Fue un gran reformador de la Orden Franciscana, fundó más de 200 monasterios y rechazó tres episcopados.

Al final de su Vida se le apareció San Pedro Celestino para avisarle que su muerte estaba cerca. Partió a la Casa del Padre en 1444 y seis años después fue canonizado.


Redacción: Paz Estéreo 

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