“Hoy Papa Benedicto ha atravesado la Puerta Santa, saludemos juntos al Papa”, dijo Francisco.  El pontífice emérito, de hecho, fue el segundo en atravesar la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro, muy despacio y apoyado en un bastón y en el brazo de su secretario, Georg Gänswein. Después, ambos papas se saludaron con afecto.

Después de la Misa en ocasión de la fiesta católica de la Inmaculada y el rito de apertura del Jubileo, el Papa Francisco desde la ventana del estudio del Palacio Apostólico del Vaticano para rezar el Ángelus con los fieles reunidos en la Plaza de San Pedro.

El Papa Francisco, durante el Ángelus, aseguró que en la tarde en la Plaza España, durante la oración ante el monumento de la Virgen, encomendará a toda la humanidad, y especialmente a la ciudad de Roma, a María Inmaculada.

“La fiesta de hoy de la Inmaculada nos lleva a contemplar a la Virgen”, preservada del pecado original desde el momento de la concepción.

“Mientras vivía en el mundo marcado por el pecado”, ella fue hermana de los hombres en el sufrimiento, “pero no en el mal y el pecado”.

La Inmaculada Concepción “significa que María es la primera salvada de la infinita misericordia del Padre”

En consecuencia, la Virgen Inmaculada se ha convertido “en icono sublime de la misericordia divina que ha ganado sobre el pecado”.

El Ángelus ha sido la ocasión para que el papa explicara al gran púbico, los gestos que ha apenas realizado en la Basílica vaticana.

“Y nosotros, hoy, al inicio del Jubileo de la misericordia, queremos ver en este icono con amor confiado y contemplarlo en todo su esplendor, imitando su fe”, expresó.

“Reconocer los albores del nuevo mundo”, implementado por la misericordia divina.

Pontifice remarcó dos aspectos de la Celebración del Jubileo que terminará el 30 de noviembre de 2016.

En primer lugar, “acoger plenamente a Dios y su gracia misericordiosa en nuestra vida; convertirse en artesanos a su vez de misericordia”.

La fiesta de la Inmaculada explicó el Papa es una ocasión para todos para decir “nuestro “sí” cotidiano y así “superar nuestro egoísmo”.  Luego, usó la imagen de secar las lágrimas de quien sufre para darle un poco de alegría.

“A imitación  – continuó – de María, estamos llamados a ser portadores de Cristo y testigos de su amor, mirando primero a los que son privilegiados ante los ojos de Jesús”.

En este sentido, el Papa aclaró quienes son los privilegiados de Jesús: “los hambrientos, los sedientos, los forasteros, los desnudos, los enfermos, los forasteros, los encarcelados”.

 

Aleteia

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