Fotografía: Conferencia Episcopal de Colombia.

Educadores de la Iglesia Católica en América se reunieron para hablar de aprendizaje, innovación y creatividad.

Del 10 al 12 de enero en Bogotá se realizó el 25 Congreso Interamericano de Educación Católica. Este evento tuvo como tema central: “La Escuela Católica: gestión para el aprendizaje, la innovación y la creatividad.”

El congreso fue organizado por la Confederación Interamericana de Educación Católica (CIEC) y apoyado por la Confederación Nacional Católica de Educación (CONACED) y la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC).

Se realizó en instalaciones del Colegio Agustiniano Salitre en Bogotá y participaron 1205 personas de toda América.

En el evento hicieron presencia Monseñor Oscar Urbina Ortega, presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia y Arzobispo de Villavicencio, Monseñor Luis Fernando Rodríguez Velásquez, Presidente de la Comisión Episcopal de Educación y Culturas de la CEC y el padre Luis Carlos González Gómez, Director del Departamento de Educación y Culturas de la CEC.

El padre Luis Carlos González explicó que por gestión, innovación y creatividad la escuela católica entiende como el cambio de paradigma de una educación que estuvo marcada por enfoques basados en contenidos, a una educación que se proyecta desde lo colaborativo, personalizado, dialógico y que tiene como escenario el contexto de la cultura digital.

El padre Luis Carlos González también explicó que la gestión para el aprendizaje, la innovación y la creatividad exigen procesos educativos en el que el aprendizaje sea significativo y activo para el estudiante, sea visible y dialógico, sea personalizado, social y colaborativo, que brinde herramientas para desarrollar habilidades que permitan afrontar los retos del siglo XXI y finalmente, que la educación sea móvil; es decir, que sea un proceso de 24 horas y que no acabe en el salón de clases.

Finalmente, afirmó que todo este proceso debe estar fuertemente acompañado por un enfoque que haga foco en la interioridad del ser humano que permita cultivar y desarrollar su espiritualidad y que tenga un acompañamiento del maestro que sea guía y que le permita criar “hijos espirituales”.


Redacción: Paz Estéreo 

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