La primera visita que realizará el Papa Francisco a Mexico, tendrá una escala en Cuba, donde se reunirá con representante de la iglesia ortodoxa rusa Kiril.

El Santo Padre será recibido en Mexico por el jefe de estado Enrique Peña Nieto.

“Me voy de Roma para ir a México a apoyar la misión de la Iglesia local y llevar un mensaje de esperanza”, escribió el Pontífice en su carta de salida dirigida al Presidente italiano, Sergio Mattarella.

El avión Airbus A330-200 de la compañía Alitalia, apodado “Pastor Uno”, despegó con más de 40 minutos de retraso, a las 8:30 horas de este viernes, tiempo de Italia, después de que los 71 periodistas, 20 miembros de séquito papal y el mismo Francisco se subiesen a la aeronave.

Mi­llo­nes de fie­les es­ta­rán aten­tos a su lle­ga­da, to­da vez que se organiza­ron pa­ra en­cen­der lám­pa­ras y di­ri­gir­las al cie­lo en el mo­men­to en que se in­for­me que el avión en el que via­ja sur­ca el es­pa­cio na­cio­nal.

Acu­de al en­cuen­tro con el pue­blo que eli­gió la Vir­gen de Gua­da­lu­pe; el san­tua­rio del Te­pe­yac se­rá uno de los pun­tos más sig­ni­fi­ca­ti­vos.

En el mar­co del Ju­bi­leo Ex­traor­di­na­rio de la Mi­se­ri­cor­dia, Su San­ti­dad en­con­tra­rá un pue­blo lle­no de es­pe­ran­za y fe, so­li­da­rio y ge­ne­ro­so. Hom­bres y mu­je­res tra­ba­ja­do­res, dis­pues­tos siem­pre a ayu­dar a su pró­ji­mo.

La vi­si­ta del San­to Pa­dre ten­drá se­des la Ar­qui­dió­ce­sis Pri­ma­da de Mé­xi­co, la Dió­ce­sis de Eca­te­pec, la Dió­ce­sis de San Cris­tó­bal de las Ca­sas, la Ar­qui­dió­ce­sis de Tux­tla Gu­tié­rrez, la Ar­qui­dió­ce­sis de Mo­re­lia y la Dió­ce­sis de Ciu­dad Juá­rez.

Así ten­drá un pa­no­ra­ma com­ple­to del país, se en­con­tra­rá con fa­mi­lias, mi­gran­tes, in­dí­ge­nas, pre­sos, tra­ba­ja­do­res. To­dos hom­bres y mu­je­res de fe, per­so­nas de bue­na vo­lun­tad que lle­ga­rán en re­pre­sen­ta­ción de las di­fe­ren­tes dió­ce­sis y re­gio­nes del país.

La no­che de Mé­xi­co se ilu­mi­na­rá con la pre­sen­cia del Vi­ca­rio de Cris­to, que ten­drá su pri­mer en­cuen­tro con el pue­blo de un Mé­xi­co “siem­pre fiel”, que lo re­ci­be con los bra­zos abier­tos.

La his­tó­ri­ca Ca­te­dral Me­tro­po­li­ta­na con su al­tar de Los Re­yes, en to­do su es­plen­dor; las ca­pi­llas y el em­ble­má­ti­co cam­pa­na­rio.

Pen­do­nes púr­pu­ra co­lo­ca­dos en las co­lum­nas. El San­to Pa­dre en­con­tra­rá la sa­cris­tía, don­de ya es­tá co­lo­ca­da la Vir­gen de Gua­da­lu­pe de pla­ta que fue traí­da des­de Tax­co, Gue­rre­ro, mis­ma que ben­de­ci­rá.

Un lu­gar es­pe­cial ten­drá el Al­tar del Per­dón, don­de el Pon­tí­fi­ce ora­rá an­te el San­tí­si­mo Sa­cra­men­to.

Con gran ale­gría y es­pe­ran­za, el pue­blo de Mé­xi­co es­pe­ra al Pa­pa Fran­cis­co, es­ta­rá aten­to a es­cu­char el men­sa­je de es­te pri­mer via­je apos­tó­li­co, con la ilu­sión de que sean mu­chos más.

La Igle­sia me­xi­ca­na con­si­de­ra que la pre­sen­cia del San­to Pa­dre confirma­rá la fe, es­pe­ran­za y ca­ri­dad del pue­blo me­xi­ca­no, y ayu­da­rá a la Igle­sia a se­guir ade­lan­te en su mi­sión per­ma­nen­te.

 

(Fuente: Prensa Mexicana; La Prensa – Reforma)

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