El papa Francisco centro su homilía este jueves en la guerra, no en la guerra entre países o grandes potencias; sino la guerra que crece en cada uno, en la familia, en el trabajo y aseguro que Dios pedirá cuentas de todo ellos.

El santo padre explico “La guerra empieza en el corazón del hombre, comienza en casa, en las familias, entre amigos y después va más allá, a todo el mundo”

El Santo Padre siguió comentando las lecturas del día y afirmó que “somos custodios de los hermanos y cuando hay derramamiento de sangre hay pecado y Dios nos pedirá cuentas”.

Francisco explicó que la oración por la paz “no es una formalidad, el trabajo por la paz no es una formalidad”. “La guerra empieza en el corazón del hombre, comienza en casa, en las familias, entre amigos y después va más allá, a todo el mundo”.

El papa expuso que la guerra comienza en cualquier momento o lugar, resalto como vemos por medio de los medios de comunicación noticias negativas que provoca la guerra, esa que crece en la envidia, los celos, y en la codicia y que lleva a que el hombre cada día se aleje mas de la gracia del señor.

El pontífice aseguro “La sangre de Cristo es la que lleva a la paz, pero no esa sangre que hago con mi hermano” o “que provocan los traficantes de armas o los potentes de la tierra en las grandes guerras”.

Francisco concluyo, pidiendo al señor la gracia de terminar la guerra en el corazón de cada uno, en la familia, en el trabajo y en el mundo, y así lograr alcanzar la gracia del señor.


Redacción: Verónica Palacio 

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