Foto: Radio Vaticano

En la catequesis de este miércoles y acompañado de un grupo de refugiados desde la Plaza de San Pedro, el Papa Francisco reflexionó la parábola del leproso. Así mismo invitó  a rezar cada noche, antes de ir a dormir, un Padre Nuestro por cada llaga de Jesús y pedir “Señor, si quieres, puedes purificarme”.

En esta lectura (Lc 5, 12) el leproso pide al Señor ser sanado,pues por su condición era rechazado. Pero esta sanación, no solo se refiere a la parte física sino también al corazón. Ser “purificado” una petición integral, llena de fe.

El Evangelio de Marcos  (1, 41) relata Jesús en su bondad, es conmovido por la petición de este hombre,”extendió la mano y lo tocó, diciendo: ‘Lo quiero, queda purificado”. Cuán grande es la misericordia divina, que intercede en todo aquel que ama y cree plenamente en la gracia de Dios.

Acá se hace un paréntesis, el Santo Padre Francisco muestra una realidad ajena a muchos pero cercana a todos “La Pobreza”: ¡Cuántas veces encontramos a un pobre que viene a nuestro encuentro! Podemos ser incluso generosos, podemos tener compasión, pero normalmente no lo tocamos. Le damos una moneda, pero evitamos tocar la mano, la tiramos ahí. ¡Y olvidamos que eso es el cuerpo de Cristo! Jesús nos enseña a no tener miedo de tocar al pobre y excluido, porque Él está en ellos.

Acercarnos al pobre puede “purificarnos” de la hipocresía, todos somos hermanos, en condiciones diferentes, hermanos que necesitan una ayuda sincera y solo se puede hacer con un corazón bondadoso.

El Papa Francisco invitó a los asistentes que así como él en las noches se unan en oración: “antes de ir a la cama, rezo esta breve oración: “Señor si quieres puedes purificarme” y rezo cinco Padre Nuestro, uno por cada llaga de Jesús, porque Jesús nos ha purificado con las llagas. Esto lo hago yo, y lo pueden hacer también todos en su casa. Y decir: “Señor, si quieres puedes purificarme”. Pensar en las llagas de Jesús y decir un Padre Nuestro por cada una. Y Jesús nos escucha siempre”.


Redacción: Paola Andrea Galindo / Con información Radio Vaticano