Fotografía: Aciprensa

3 tipos de resistencias en el corazón que impiden la acción de la gracia, la conversión; y animó a encontrarlas, identificarlas y a confrontarlas sin temor

En la homilía presidida en la Casa Santa Marta, el Papa Francisco alertó ante 3 tipos de resistencias en el corazón que impiden la acción de la gracia, la conversión; y animó a encontrarlas, identificarlas y a confrontarlas sin temor.

A veces encontramos en nuestros corazones resistencias al Señor” que son “resistencias a la gracia de Dios”. “No tengan miedo cuando cualquiera de ustedes, cualquiera de nosotros, encuentre una resistencia en el corazón”.

Para describir en qué consiste la primera, la resistencia de las “palabras vacías”, el pontífice se refirió a la parábola de los dos hermanos a los que su padre pide ir a la viña: uno dice que no va, pero al final va, el otro dice que va pero al final no va.

El segundo hermano “dice que sí a todo, muy diplomáticamente, pero en realidad está diciendo ‘no, no, no’”, explicó Francisco.

“Tantas buenas palabras: ‘¡Sí, sí, sí!’; cambiaremos del todo’. Sí, pero luego no cambias nada, ¿no? Ahí está el ‘gatopardismo’ espiritual, aquel que dice a todo ‘sí’, pero luego es todo ‘no’. Esa es la resistencia de las palabras vacías”. agrego el papa

En segundo lugar el Santo padre explica la segunda resistencia de las “palabras justificadoras”

Después tenemos la resistencia de las “palabras justificadoras”, esta se da cuando las personas se oponen continuamente a las situaciones, se da mas específicamente cuando se justifican con mayor frecuencia.

Cuando hay tantas justificaciones  “El cristiano no tiene necesidad de justificarse, porque ya está justificado por la Palabra de Dios”. “no es el buen olor de Dios, es el mal olor del diablo”.

Por ultimo encontramos las tercera resistencia el de las  “palabras acusatorias” esta se da “Cuando acusamos a los demás sin mirarnos a nosotros mismos. No sentimos que tengamos necesidad de conversión, y así nos resistimos a la gracia de Dios, como queda reflejado en la Parábola del fariseo y el publicano”, dijo el Papa.

Se trata de tentaciones que “ofrecen una resistencia pasiva, en secreto, pero también ayudan a madurar en la fe y a consolidar el acercamiento al Señor”.

“Cuando hay un proceso de cambio en una institución, en una familia, a veces oigo decir: ‘Siento una resistencia…’. ¡Gracias a Dios! Si no hubiera resistencia, no sería de Dios”.


Redacción: Verónica Palacio 

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