Francisco animó a los cristianos a dirigirse a Dios como a un padre, ya que “no hay ningún padre en este mundo que nos ame como Él”.

En el resumen de su catequesis en español, el Pontífice retomó el tema de la esperanza relacionándolo con la oración del Padre Nuestro y la parábola del hijo pródigo, precisando que la certeza de que Dios nos ama es la base de nuestra esperanza.

“El modo de rezar de Jesús dijo el Santo Padre– atraía la atención de sus discípulos y un día le pidieron que les mostrase cómo hacerlo. Él les enseñó el «Padre Nuestro», la oración cristiana por excelencia”. Y que “en la sencilla invocación «Padre» se resume todo el misterio de nuestra oración”.

“Con Jesús podemos llamar a Dios: «Abba», un término que muestra confianza y cercanía, y que podríamos traducir por «papá»”, explicó el Santo Padre.

Porque “Dios es nuestro «papá», y llamarle así nos pone en estrecha relación con él, como un niño que se siente amado y protegido por su padre”.

El pontífice explicó “Jesús en la parábola del padre misericordioso nos presenta a Dios como un Padre bueno. No actúa al modo humano, sino a la manera divina, «amando» de forma diferente”.

Es por esto, prosigue el Pontífice, que cuando el hijo pródigo vuelve a casa, después de haber derrochado todos sus bienes, el padre sale a recibirlo y no le aplica criterios de justicia humana, sino que lo perdona y lo abraza, mostrándole cuánto ha sentido su ausencia.

“Este es aseguró el misterio insondable de Dios que no puede dejar de amar a sus hijos. Esta certeza es la base de nuestra esperanza”.

El Papa concluyó sus palabras en español saludando “cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España y Latinoamérica”. Y los exhortó a “dirigirse a Dios, nuestro Padre, en todo momento y circunstancia. No nos encerremos en nosotros mismos, sino que acudamos con confianza a él, que como Padre bueno nos mira con amor y nunca nos abandona”.


Redacción: Paz Estéreo