Francisco invitó a sentir vergüenza por nuestros pecados y a no ver en el confesionario como el lugar donde limpiamos las manchas de nuestros pecados 

Durante la homilía en la casa de Santa Marta el papa Francisco asevero que el confesionario no es una lavandería para limpiar las manchas de la conciencia. Al confesarse hay que sentir vergüenza de los pecados.

Francisco resalto que el primer paso para una buena confesión es la vergüenza del propio pecador.

El Pontífice insistió en que sin sentir vergüenza, ir al confesionario es como ir a “hacer una operación bancaria, a hacer un trabajo de oficina”. Francisco resalto que no sentirse avergonzado de los pecados o ver una mancha  en nuestras conciencias y pensar que confesarse es una tontería es el claro resultado de no sentir una verdadera vergüenza por los pecados.

El santo padre invitó a creerse que en la confesión, Dios realmente perdona los pecados, porque “si tú no tienes conciencia de haber sido perdonado, nunca podrás perdonar. Nunca. Siempre existe esa actitud de querer pedir cuentas a los demás”.

“El perdón es total. Pero sólo puede hacerse real si siento mi pecado, si me avergüenzo, si tengo vergüenza y pido perdón a Dios, y me siento perdonado por el Padre. De ese modo puedo perdonar. Si no, no se puede perdonar, somos incapaces de ello. Por eso, el perdón es un misterio”.

El Papa finalizó la homilía pidiendo la gracia de la vergüenza delante de Dios. Es una gran gracia Avergonzarnos de nuestros propios pecados y, de esa forma, recibir el perdón y la gracia de la generosidad para dar ese perdón a los demás.


Redacción: Verónica Palacio