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El Patriarca católico caldeo de Bagdad (Irak), Mons. Louis Sako, celebró el 27 de junio la ceremonia de inauguración de nueva iglesia dedicada a María Madre del Perpetuo Socorro en el barrio cristiano de Ankawa, en Erbil, donde se encuentran refugiados miles de cristianos que huyeron del Estado Islámico (ISIS).

Según informó la agencia vaticana Fides, el nuevo templo fue financiado con las ofrendas de los fieles y permitirá atender pastoralmente a los refugiados, muchos de los cuales llegaron de Mosul, Qaraqosh y otras ciudades de la Llanura del Nínive atacadas por los terroristas islámicos.

En la ceremonia también estuvieron presentes el Nuncio Apostólico en Iraq y Jordania, Mons. Alberto Orega Martin; y Mons. Bashar Warda, de la Congregación de los padres redentoristas, a quienes en 1866 Pío IX les entregó un ícono de María Madre del Perpetuo Socorro que está custodiada en Roma, en la iglesia de San Alfonso en el Esquilino.

Fuentes del Patriarcado caldeo indicaron a Fides que en su homilía Mons. Sako describió el nacimiento de la nueva iglesia como un signo del vínculo que une a los cristianos iraquíes con la tierra de sus padres, reiterando que la emigración a países lejanos “no es la solución a buscar” para aquellos que realmente quieren cuidar en su propia tierra, el regalo recibido de la vida cristiana.


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