El Papa Francisco aseguró que para ser santos no debemos estar rezando todo el día, sino que debemos tener nuestro corazón abierto a Dios. 

Minutos antes de la audiencia, el Papa Francisco estuvo en la sala contigua al Aula Pablo VI, el Papa tuvo un encuentro con la delegación de la National Football League (NFI), y en su saludo dio un matiz sobre el deporte: “Como muchos de ustedes soy un apasionado del fútbol, pero en el país del que vengo se juega de manera diversa”.

En la plaza, el Pontífice prosiguió sus catequesis sobre el tema de la esperanza, relacionándolo con los santos, en cuanto testimonios y compañeros.

En su resumen en español indicó que “nuestra vida como cristianos está marcada por la presencia poderosa de la mano de Dios que nos sostiene y también, por la asistencia discreta de los santos, hermanos y hermanas ‘mayores’ que han recorrido nuestro mismo camino, que han sufrido nuestras mismas penalidades y que viven ya para siempre con Dios”.

“Su existencia nos asegura que la vida cristiana no es un ideal inalcanzable, sino posible con la gracia de Dios”, prosiguió el Papa.

En la carta a los Hebreos define la presencia de los santos en nuestra vida con la expresión “una nube ingente de testigos”. Ellos nos rodean invisiblemente, y su compañía e intercesión se hace evidente en los momentos culminantes de nuestro caminar cristiano: como en el Bautismo, donde por primera vez se invoca su intercesión para que Dios nos ayude en la lucha contra el mal.

“En el matrimonio, para conservar el amor y la fidelidad a los esposos que inician el ‘viaje’ de la vida conyugal. En la Ordenación sacerdotal, donde toda la Asamblea, guiada por el obispo, implora su intercesión en favor del candidato. Y así, también en otras circunstancias de nuestra peregrinación”.

El Santo padre concluyó exhortando a todos los presentes Que el Señor nos conceda la gracia de ser santos, de convertirnos en imágenes de Cristo para este mundo, tan necesitado de esperanza, de personas que rechazando el mal, aspiren a la caridad y a la fraternidad.


Redacción: Paz Estéreo