Aprueban documento final presentado al papa Francisco en el Sínodo

Fotografía: Aciprensa
Fotografía: Aciprensa

El sábado 27 de octubre se presentó de manera oficial el documento final de la XV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los obispos, el cual,  desde el 3 de octubre se celebró en Roma sobre los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional.

Dicho documento, en idioma italiano, cuenta con 167 ítems, siendo cada uno votado de forma individual y aprobada con la mayoría requerida de dos tercios de los 268 padres sinodales.

Entre los temas abordados se encuentra la escucha, el dicernimiento y la sinodalidad de la iglesia.

Desde ese punto de vista se abordan temas muy variados como lo son:  la centralidad de la liturgia, la pastoral juvenil, el papel de la mujer en la Iglesia, la sexualidad, el escándalo de los abusos, las persecuciones, la espiritualidad, la vocación, las relaciones entre generaciones, la colonización cultural, el mundo del trabajo o la importancia de la formación, en especial la formación de los seminaristas.

Algo importante a resaltar es que aunque todos los puntos han superado los dos tercios (166 votos) algunos han contado con mayor oposición.

Como por ejemplo el ítem 150, el cual, habla de los caminos de acompañamiento en la fe de las personas homosexuales, y que obtuvo 65 votos en contra y 178 a favor.

Otros puntos que han tenido un número importante de votos en contra han sido el 148 sobre “la mujer en la Iglesia sinodal” (38 votos en contra), el 121 sobre “la forma sinodal de la iglesia” (51 votos en contra), el 39 sobre “las preguntas de los jóvenes” (43 votos en contra) o el punto 3 sobre “el documento final de la asamblea sinodal” (43 votos en contra).

Vocación

La escucha como requisito esencial para recibir la vocación recorre todo el Documento Final. El punto 77 dice que la vocación “comporta un largo viaje”. “La palabra del Señor exige tiempo para ser comprendida e interpretada; la misión a la que se ha sido llamado se desvela gradualmente”.

“Para acoger en profundidad el misterio de la vocación que encuentra en Dios su origen último, estamos llamados a purificar nuestro imaginario y nuestro lenguaje religioso, reencontrando la riqueza y el equilibrio de nuestra narración bíblica”, se dice en el punto 78.

El Sínodo recuerda que la vocación bautismal es para todos, sin excluir a nadie a la “llamada a la santidad”. “Tal llamado implica necesariamente la invitación a participar en la misión de la Iglesia, que tiene como finalidad fundamental la comunión entre Dios y todas las personas”, afirma.

Sexualidad

Este tema ha sido de gran controversia durante el sínodo, aunque el tema central no es este, por el contrario, los jóvenes.

En el punto 149 indica que la Iglesia trabaja “para transmitir la belleza de la visión cristiana de la corporeidad y de la sexualidad”, tal y como emerge de las Sagradas Escrituras y de la Tradición y del Magisterio de los últimos Papas.

Para ello, “es necesario cuidar la formación de los trabajadores pastorales para que sean creíbles, a partir de la maduración de su propia dimensión afectiva y sexual”.

La mujer en la iglesia

El punto 13 indica que la diferencia entre hombres y mujeres “puede ser un ámbito en el cual nacen formas de dominio, exclusión y discriminación, de los cuales la sociedad y la Iglesia misma necesitan liberarse”.

“Muchas mujeres desempeñan un papel insustituible en la comunidad cristiana, pero en muchos lugares hay una resistencia a otorgarles su espacio en los procesos de toma de decisiones, incluso cuando no se exige de forma específica una responsabilidad ministerial”.

Abusos

En el punto 29 se reconoce que “los diversos tipos de abusos cometidos por algunos obispos, sacerdotes, religiosos y laicos provocan en aquellos que son víctimas, entre los que hay muchos jóvenes, sufrimientos que pueden durar toda la vida”.

Se recuerda que ese fenómeno “está extendido en la sociedad, afecta también a la Iglesia y representa un serio obstáculo para su misión. El Sínodo reitera su firme compromiso para la adopción de medidas rigurosas de prevención que impidan el que se repita a partir de la selección y de la formación de aquellos a los que se confiarán responsabilidades educativas”.

Formación al sacerdocio, pastoral juvenil y matrimonio

Sobre lo primero, los padres sinodales señalaron que la formación de los futuros sacerdotes y consagrados es “un desafío importante para la Iglesia”. No solo basta elegir formadores “culturalmente preparados”, sino capaces de “relaciones fraternas, de una escucha empática y de profunda libertad interior”.

Además, pidieron que la formación tenga presente la experiencia previa de los candidatos al sacerdocio o vida consagrada. Indicaron que ignorarla afecta el crecimiento de la persona y el desarrollo de los dones de Dios y la conversión del corazón.

Asimismo, indicaron que el camino sinodal ha insistido en el deseo de dar espacio al protagonismo juvenil en la labor misionera. Es evidente que este apostolado “no puede ser improvisado, sino que debe ser fruto de un camino formativo serio y adecuado”, señalaron.

Migraciones

El Documento Final señala que los migrantes son un “paradigma de nuestro tiempo” y que “los fenómenos migratorios representan a nivel mundial un fenómeno estructural y no una emergencia transitoria”.

“La preocupación de la Iglesia se dirige, sobre todo, hacia aquellos que escapan de la guerra, de la violencia, de las persecuciones políticas y religiosas, de los desastres naturales producidos por los cambios climáticos y de la pobreza extrema”.

Liturgia

Se reafirma con claridad “que el compromiso a celebrar con noble sencillez y con la implicación de los diferentes ministerios laicales, constituye un momento esencial de la conversión misionera de la Iglesia”.

“Los jóvenes han mostrado que saben apreciar y vivir con intensidad celebraciones auténticas en las que la belleza de los signos, el cuidado de la predicación y la implicación comunitaria hablan realmente de Dios”.

Por lo tanto, “es necesario favorecer su participación activa”. En el Documento se invita a los Ministros de la Iglesia a mostrar a los jóvenes que la liturgia es expresión “de la acción de Cristo y de la Iglesia”, y a hacerles descubrir “el valor de la adoración eucarística como una prolongación de la celebración, en la cual vivir la contemplación y la oración silenciosa”.

Sinodalidad

En el Documento se subraya, en el punto 119, que la Iglesia ha decidido ocuparse de los jóvenes y “considera esta misión una prioridad pastoral sobre la cual invertir tiempo, energías y recursos”.

Como muestra de esa elección, el Sínodo ha optado desde el comienzo por involucrar a los jóvenes para “que se sientan coprotagonistas de la vida de la misión de la Iglesia”.

Los padres sinodales reconocen en esa experiencia “un fruto del Espíritu que renueva continuamente la Iglesia y la llama a practicar la sinodalidad como un modo de ser y de actuar, promoviendo la participación de todos los bautizados”.

Crédito: Aciprensa.


Redacción: Luisa Fernanda Escobar 

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