¿Arte o vandalismo? «Los ataques» del arte a los monumentos

Foto: Obra 'Turista: Don García', 2012, de Iván Argote / Cortesía del autor

EL TIEMPO indagó la opinión de algunos artistas y personalidades de la cultura.

Hace ocho años, el artista colombiano Iván Argote pasó por una tienda de “telas mexicanas” en Madrid y compró metros de tela. Confeccionó varios ponchos y decidió vestir a las estatuas de los reyes españoles que habían participado en la Conquista y la Colonia de América.

La policía lo atrapó, pero no pudo retenerlo durante mucho tiempo porque no había “vandalizado” ni destruido las esculturas.

En Bogotá llevó a cabo acciones similares.

En el parque Nacional se apoderó de la estatuda de Francisco Orellana –el conquistador que “descubrió” el Amazonas– y lo cubrió de espejos para que se viera el verde del parque y no su figura. “No entiendo por qué no hay una sola estatua de los indígenas o un monumento para los pueblos amazónicos”, dice.

Hoy, el registro fotográfico de ambas intervenciones, está expuesto en el Museo Georges Pompidou de París.

La relación del arte con las estatuas, o de la historia con los monumentos, o del arte con las “instituciones”, no necesariamente tiene que ser “armónica”.

En 1974, una de las acciones plásticas más poderosas del siglo XX del arte colombiano, fue la cachetada que le dio Antonio Caro al crítico de arte Germán Rubiano por no aceptarlo en el Salón Nacional de Artistas. Caro hizo para otro Salón Nacional un busto de sal de Carlos Lleras Restrepo y lo deshizo con baldados de agua en 1970.

Los indígenas tumbaron la estatua de Sebastián Belalcázar y el video –en otro contexto– podría estar en la sala de un museo de arte contemporáneo. Esto piensan algunos personajes de la cultura:

“Me impactó la acción de los Mizak; es tumbar una idea colonial”, dice la artista y curadora María Isabel Rueda. “Es la rebelión contra una imagen de dominación. El artista colombiano Nelson Fory tiene un antecedente muy interesante. En Cartagena se encargó de ponerles pelucas afro, en un reclamo por la exclusión racial, a estatuas de Bolívar, Pedro de Heredia y a otros proceres”.

Beatriz González

“El video de los indígenas Misak puede verse como un performance. Es una protesta y la caída de una figura de abuso y sometimientos. Es una discusión que lleva años. En Barcelona hablaron de quitar la estatua de Colón; en Perú una de Pizarro. La estatua de Belalcázar está sobre un sitio sagrado y no deberían ponerla una vez más en el mismo lugar: es un reto contra los indígenas y no se van a cansar de tumbarla. Debería ir a un museo cerrado –histórico– en Popayán”, dice la maestra Beatriz González.

Miguel Ángel Rojas

“Es una acción simbólica importantísima en Latinoamérica. Pero importantísima. Porque es el primer símbolo de un descontento que tiene cinco siglos o más –dice el artista Miguel Ángel Rojas–. Una acción muy valiente que puede iniciar una etapa de dignificación no solo de las culturas aborígenes andinas, sino de las de toda América. Y además, que hayan hecho un juicio antes me parece muy cuerdo. Que lo hayan tildado de genocida, de esclavista y de ladrón de tierras, es apenas justo”.

Nohemí Pérez

Para la artista Nohemí Pérez, lo hecho por los indígenas está lejos de ser vandalismo. Lo ve como un acto performático realizado por la comunidad en busca de que se reescriba su historia. “Y eso es lo interesante: que lo hicieron ellos, no los artistas –afirma– . La historia siempre nos ha vendido que los conquistadores llegaron a ‘civilizarnos’, pero ellos arrasaron culturas. La estatua representa esa historia, ese héroe que llegó a traernos un nuevo idioma, que conquistó”. Pérez no considera que ahora deba empezarse a tumbar todo, pero sí define el acto de los Mizak como algo hecho en todo su derecho: los indígenas están reclamando la posición que les corresponde en la sociedad.

Carlos Jacanamijoy

Carlos Jacanamijoy considera que es un llamado a un diálogo que nunca se ha tenido. No se trata de un acto que deba ser juzgado ni visto como una reacción violenta. “Acto de violencia fue lo que hicieron los señores que están ahí en las estatuas, lo que representa la estatua –afirma–. Yo creo que ya es hora de que, fuera de tumbarlas, también se cuente la historia bien contada. Que yo recuerde, desde que entré a párvulo, no nos han contado nuestra historia como se debe. Es un reclamo que lleva más de quinientos años. Lo que hicieron los Mizak es enviar un mensaje al mundo”.

Ministerio de Cultura

“Los monumentos públicos son un museo abierto , que le pertenece a toda la comunidad y son obras de arte a las que todos tenemos acceso gratuito. Hacen parte del patrimonio cultural mueble de la Nación y por ello todos tenemos el deber de protegerlos y conservarlos. El Ministerio de cultura como rector de la política pública de protección y salvaguarda del patrimonio material e inmaterial de nuestro País , lamenta y rechaza los actos violentos a la estatua de Sebastian de belalcazar en la ciudad de Popayán. Por tal razón, le hemos comunicado al Señor Alcalde de Popayán que lo acompañaremos en la restauración de este monumento. Hacemos un llamado a toda la comunidad a manifestarse de forma pacífica sin afectar el patrimonio cultural de la nación”, dice la Ministra de Cultura, Carmen Vásquez.


Tomado del portal del diario EL TIEMPO