China cierra por otro rebrote de Covid-19 la capital de los musulmanes uigures, Urumqi

Foto: Un policía observa a una mujer uigur en Umqir, la capital de la región de Xinjiang – AFP

Sorprende tan drástica decisión porque las autoridades solo han informado de seis contagios confirmados y once asintomáticos, pero se teme un brote mayor

Por: Pablo M. Díez / Corresponsal en Pekín

ABC

Cuando China llevaba ya diez días sin informar de ningún contagio local de coronavirus, un brote en Xinjiang, la remota región de mayoría musulmana, ha obligado a cerrar su capital, Urumqi, y vuelve a poner en duda las cifras oficiales. Aunque las autoridades solo reconocían ayer al mediodía seis casos confirmados y once asintomáticos, no dudaron en imponer medidas drásticas como detener los transportes públicos y aislar la ciudad, que tiene unos cuatro millones de habitantes.

Según informa el periódico «South China Morning Post», la única línea del metro fue cerrada el jueves por la noche y se interrumpió el servicio de numerosos autobuses. A tenor de la BBC, el aeropuerto cortó ayer más de 600 vuelos de entrada

 y salida, el 80 por ciento del total. Sorprende tan contundente decisión por el bajo número de infectados, pero todo apunta a un brote mucho mayor porque hay 135 personas en observación médica.

Miedo de la población

La rapidez con que el Gobierno local ha cerrado la ciudad hace temer que estos casos sean solo la punta del iceberg. En un comentario ahora borrado de internet, la Comisión de Salud de Xinjiang se enorgullecía el jueves de que la región llevaba 149 días sin un solo caso de coronavirus, por lo que la medida ha sorprendido a todo el mundo. Tal y como muestran fotos y vídeos difundidos en la red social Weibo, las calles de Urumqi se han vaciado y en las carreteras de acceso se están haciendo pruebas del coronavirus a quienes regresan incluso de madrugada.

En Urumqi ha cundido el miedo y la gente se ha apresurado a abastecerse en las tiendas antes de encerrarse en sus domicilios. «Cuatro millones de habitantes tienen orden de quedarse en casa para que el mundo vea cómo China lucha contra el virus. El metro se ha parado y la ciudad le ha dado al botón de pausa», cuenta en Weibo el Señor Feng. Pero hay otros internautas que, a la vista de la reacción del Gobierno, muestran su incredulidad por las cifras: «¿Hay solo un caso y se clausura el metro?», se preguntaba uno ayer por la mañana, antes de que las autoridades elevaran la cifra.

El diario «SCMP» recoge que había sospechas de un brote en Xinjiang, que está a unos 4.000 kilómetros al oeste de Pekín, desde el martes. Ese día, el Centro de Control y Prevención de Enfermedades llamó a un empresario de Urumqi que estaba de viaje en la provincia costera de Zhejiang para que se hiciera la prueba del ácido nucleico. Allí se sometió al test y, aunque no mostraba síntomas, dio positivo el jueves. Solo un día antes, también se le diagnosticó el coronavirus a una dependienta de 24 años de una tienda de Urumqi, que enfermó el viernes pasado y padecía tos, fiebre y dolor de cabeza. Rastreando a sus contactos, las autoridades han localizado a tres personas más con el coronavirus, pero asintomáticas, que están en observación.

Contundencia

Tras la tragedia de Wuhan, epicentro de la pandemia, las autoridades chinas actúan con contundencia cada vez que detectan un brote. Así lo hicieron el mes pasado en el foco localizado en el mayor mercado de Pekín, que ya está controlado después de confinar a 90.000 vecinos de los alrededores y hacer la prueba del coronavirus a once de los veinte millones de habitantes que tiene la ciudad. Dicho brote también obligó a aislar una comarca con 300.000 personas en la vecina provincia de Hebei.

A la espera de saber más sobre el foco en Urumqi, preocupa que la remota región de Xinjiang no tenga los mismos recursos médicos que las grandes ciudades chinas. Además, linda con Kazajistán, que está lidiando con un repunte del coronavirus y con otro tipo de neumonía que, según la Embajada china en su capital, es de origen desconocido y más mortal que la enfermad Covid-19. Una alerta que ha provocado un conflicto diplomático entre ambos países.

Con tres veces la superficie de España y ocupando una sexta parte de China, la desértica región de Xinjiang es estratégica para China por sus reservas de petróleo y gas natural y sus fronteras con Rusia, Mongolia, Pakistán, Afganistán, India y varias repúblicas ex soviéticas de Asia Central. Junto al Tíbet, es una de las zonas más convulsas del país porque buena parte de su población autóctona, los uigures que profesan el islam y hablan un lengua emparentada con el turco, aspiran a la independencia para formar el Turkestán Oriental. Debido a los atentados y revueltas que han dejado cientos de muertos en los últimos años, el régimen endureció la represión en 2014 y se calcula que ha internado a un millón de ellos en campos de reeducación para prevenir el terrorismo islamista y, de paso, diluir la cultura local.


Tomado del portal del diario español ABC