Cisma en la Farc entre ‘Timochenko’ y ‘Márquez’

Foto: AFP

LA DIVISIÓN en las Farc, hoy partido de la Farc, tomó ayer una dimensión incierta, luego de cruzarse duras cartas los dos principales voceros de esa agrupación.

Hace unos días alias ‘Iván Márquez’, el exjefe negociador del acuerdo del Colón, firmado entre el gobierno Santos y las Farc, sostuvo de nuevo, desde la clandestinidad, que fue un “grave error haber entregado las armas a un Estado tramposo, confiados en la buena fe de la contraparte”.

Esa afirmación la hizo en una misiva a las zonas de agrupamiento de los desmovilizados (llamadas “Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación –ETCR”), en las que hoy solo permanecen alrededor de 3.500 de los 7.000 exintegrantes que se desarmaron.

Como se sabe, desde el mismo momento en que alias ‘Jesús Santrich’ fue capturado por la Fiscalía con fines de extradición -hace un año-, ‘Márquez’ se evadió a un lugar descocido, pese a que siempre ha firmado sus misivas fijándolas en la zona de agrupamiento de Miravalle, en San Vicente del Caguán (Caquetá).

De este modo, prefirió no posesionarse de la curul del Senado, uno de los cinco escaños en la cámara alta otorgados por el convenio del teatro Colón a los miembros de esa organización desmovilizada.

En su carta de réplica ayer ‘Timochenko’ sostuvo que “al dirigirse ‘Iván Márquez’ al conjunto de nuestra gente agrupada en los ETCR, se refiere a la necesidad de reiterar autocríticamente que nos equivocamos al dejar las armas. Creo que si vamos a hablar de autocríticas, la primera que debía emanar de su parte es la de haber abandonado la responsabilidad que le otorgó nuestro partido, y en la que confió el país y la comunidad internacional. Desafortunadamente Iván no percibió la dimensión del puesto que nuestra larga lucha lo llevó a ocupar. Se fue, sin ningún tipo de explicación, y se negó a ocupar su curul en el Senado, dejando acéfala nuestra representación parlamentaria en el momento que más requería su presencia”.

Lo cierto es que ‘Márquez’ ha lanzado muchas críticas a la cúpula de la Farc que, entre otras, han estado dirigidas a que no ha defendido a ‘Santrich’ y preferido los mullidos escaños parlamentarios.

“Marcando distancias”

Frente a ello y sobre todo ante la insistencia de ‘Márquez’ en que fue un “error entregar las armas” antes de garantizar el cumplimiento de los acuerdos de paz, como sostenía ‘Tirofijo’, el jefe del partido, alias ‘Timochenko’, le replicó en términos categóricos, dejando entrever la total ruptura entre los más altos voceros de esa organización.

“Es cierto que nuestro partido y los acuerdos de paz pasan por momentos difíciles. Como los que pasa ‘Santrich’ y que ocupan buena parte de su carta a los ETCR. Con la presencia parlamentaria de ‘Iván Márquez’, es probable que esa situación fuera menos dura. Como lo hubiera sido, de no existir esa extraña y peligrosa relación con su sobrino Marlon Marín, relación que terminó por enredar a ‘Santrich’ y enlodar nuestro trabajo político. Aquí cabría también una sincera autocrítica de Iván”, sostuvo ‘Timochenko’.

Como se sabe, Marlon Marín, sobrino de ‘Márquez’, es uno de los testigos de cargo que ha servido tanto para la solicitud de extradición de ‘Santrich’ a los Estados Unidos, como para la reciente apertura de un nuevo proceso penal contra el desmovilizado en Colombia, que lo mantiene capturado, en espera de la decisión de la Corte Suprema de Justicia, luego de la recusación formulada por la defensa a la jueza de garantías.

La defensa de ‘Santrich’ sostiene que al indiciado debería aplicársele el fuero parlamentario en su carácter de congresista, pero en general se ha dicho ante la opinión pública por juristas especializados que aquella condición solamente se adquiere con la posesión en el cargo, lo que nunca hizo el hoy cabecilla capturado. En todo caso, será la Corte la que en las próximas horas defina este conflicto de competencias.

¿Divorcio?

En el aparte más duro de su carta ayer ‘Timochenko’ sostiene que “… Actitudes y comportamientos como los adoptados por ‘Iván Márquez’ y quienes lo siguen,  apuntan a pisotear eso que para los revolucionarios, incluso para cualquier ser humano que tenga un elevado sentido de su         integridad, es algo sagrado. La autoridad moral del partido. En esas condiciones, con hondo pesar, debo reconocer la necesidad de marcar distancias con ellos. Somos un partido para la paz, nunca seremos un partido para la guerra”.

Lo anterior quiere decir que ese “marcar distancias” de que habla ‘Timochenko’ no solo se refiere a una persona sino a un conjunto (“quienes lo siguen”). No se sabe en esas circunstancias si ‘Márquez’ está en contacto con las llamadas disidencias de las Farc, o si es un grupo independiente de aquellos que decidieron apartarse del Acuerdo del Colón o devolverse a la ilegalidad una vez firmado este.

El comandante de las Fuerzas Militares, general Luis Fernando Navarro, dijo el domingo pasado a EL NUEVO SIGLO que en estos momentos las disidencias de las Farc alcanzan los 2.300 integrantes en armas y 1.400 en redes de apoyo.

Así las cosas, tras un poco más de dos años, las disidencias son ya la guerrilla más grande del país, incluso por encima de los contingentes del Eln. Se sabe por información castrense que en algunos lugares estas dos agrupaciones actúan combinadamente, mientras que en otras zonas se disputan los corredores estratégicos del narcotráfico.

La división entre ‘Márquez’ y ‘Timochenko’ no es cosa nueva, aunque en esta oportunidad el distanciamiento es perentorio. No deja de ser curioso que hace unos días, ante la recaptura de ‘Santrich’, la plana mayor de la Farc, en proceso de sometimiento a la Jurisdicción Especial de Paz (JEP), se reunió de urgencia para adoptar una postura unificada sobre este asunto.

Hoy parecería claro que la “toma de distancia” de ‘Timochenko’ frente a ‘Márquez’, ‘Santrich’ y demás de esa línea, entre ellos alias ‘El Paisa’, quien fuera comandante de la peligrosa columna ‘Teófilo Forero’, ya no tendría vuelta atrás.

Se recuerda que tras a la muerte de alias ‘Alfonso Cano’, se habría desatado entre ‘Timochenko’ y ‘Márquez’ una disputa al interior de las Farc por la comandancia de esa entonces guerrilla. El acuerdo habría sido que el primero accedía a ser el jefe de la facción insurgente, mientras que el segundo actuaría de jefe negociador en el proceso de paz sobre el que ya se llevaban a cabo los contactos secretos.

El cruce de cartas entre ellos esta semana evidencia ahora el que sería el cisma definitivo entre ellos. Las implicaciones de esta situación aún se desconocen, pero el epicentro sigue radicado en torno al caso ‘Santrich’ y sus desarrollos posteriores.


Tomado del portal del diario El Nuevo Siglo

COMPARTIR