Día de la mujer indígena: la cruel muerte de Bartolina Sisa, la heroína aymara “atada a la cola de un caballo” por luchar contra el imperio español

Foto: Cada 5 de septiembre, las comunidades indígenas recuerdan el liderazgo de Bartolina Sisa y el "suplicio" de su muerte. AIZAR RALDES/AFP VIA GETTY IMAGES

El 5 de septiembre de 1782 se dictó la sentencia contra «Bartolina Sisa, mujer del feroz Julián Apaza o Túpac Catari».

Margarita Rodríguez

BBC News Mundo

El fallo del oidor Francisco Tadeo Diez de Medina la condenaba a «una pena ordinaria de suplicio».

«Y que sacada del cuartel a la plaza mayor por su circunferencia, atada a la cola de un caballo con una soga de esparto al cuello, una coroza (cucurucho que se ponía por afrenta en la cabeza de los reos) de cuero y plumas y una aspa afianzada sobre un bastón de palo, en la mano, y a voz del pregonero que publique sus delitos sea conducida a la horca y se ponga pendiente de ella, hasta que naturalmente muera y después se claven su cabeza y manos en picotas con el rótulo correspondiente, y se fijen para el público escarmiento en los lugares de Cruz Pata, Alto de San Pedro y Pampajasi, donde estaba acampada y presidía sus juntas sediciosas y, de hecho sucesivamente, después de días, se conduzca la cabeza a los pueblos de Ayo Ayo y Sapaaqui, de su domicilio y origen, en la provincia de Sicasica, con la orden de que se queme después de tiempo y se arrojen sus cenizas al aire donde estime convenir».

La historiadora Pilar Mendieta, profesora de la Universidad Mayor de San Andrés en La Paz, evocó ese desgarrador capítulo de la historia de Bolivia en el artículo: «Mujeres en rebelión. Una mirada desde el diario de Francisco Tadeo Diez de Medina (1781)», publicado en la revista Investigaciones Sociales.

Bartolina Sisa es uno de los símbolos más emblemáticos de las luchas anticoloniales del siglo XVIII en América Latina.

Cada 5 de septiembre, se conmemora el Día internacional de la mujer indígena en su honor.

«Nunca fue cobarde»

La fecha se instauró en el Segundo Encuentro de Organizaciones por los Legítimos Derechos de las Naciones Originarias.

«Desde el año 1983, indígenas de distintos países conmemoran esta fecha con la honra que merecen las mujeres portadoras de la herencia cultural y ancestral de estas comunidades; así como también de aquellas que murieron en la lucha contra la discriminación y los abusos cometidos a este género y etnia durante la historia», señala el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas de México.

En 2005, el Congreso de Bolivia declaró a Sisa «heroína nacional aymara».

«La hermana Bartolina Sisa«, así la llama la diputada boliviana Juana Quispe, miembro de la Comisión de Naciones y Pueblos Indígenas Originarios Campesinos, Culturas e Interculturalidad.

«A la pobre hermana la encerraron; sufrió de hambre y de sed. Fue torturada», le dice la legisladora a BBC Mundo.

«Fue una mujer que peleó por las nuevas generaciones y nosotros seguimos sus pasos. Gracias a esa lucha estamos libres en nuestro país».

«Nunca fue cobarde, no se doblegó frente a los opresores, los españoles, nunca se vendió. Dio su vida por nosotros», indica.

Sublevaciones

Durante el siglo XVIII se produjeron varias rebeliones contra el dominio español en territorios que hoy constituyen Perú y Bolivia.

Una de ellas, se gestó entre 1781 y 1782 y la protagonizaron Sisa y su esposo, quienes tuvieron cuatro hijos.

Se opusieron con gran valor a la opresión y violencia que sufrían los indígenas.

«La gran sublevación estuvo liderada por los amaru del Cusco, de origen quechua, y los katari del lado aymara», le dice a BBC Mundo Fernando Cajías, historiador y profesor de la Universidad Mayor de San Andrés y de la Universidad Católica Boliviana.

«Tanto los amaru como los katari tenían títulos de cacique y eso les daba una gran convocatoria«.

Los caciques venían de la nobleza indígena.

Cuando se dio el levantamiento, «Apaza adquirió el nombre de Túpac (de los amaru) Katari (de los chayanta) y ambos lideraron la sublevación aymara de lo que hoy es el departamento de La Paz y cercaron en dos oportunidades la ciudad«, indica el experto.

Una caudilla

En el momento de la sublevación, las mujeres desempeñaron un papel muy importante porque, explica Cajías, «existe un criterio según el cual es más importante la alcurnia que el género».

Lo mismo sucedió con Tupac Amaru y Micaela Bastidas, en Perú.

De hecho, otra figura destacada de la sublevación boliviana fue la hermana de Túpac Katari: Gregoria Apaza.

«Micaela Bastidas, Bartolina Sisa y Gregoria Apaza fueron verdaderas caudillas», reflexiona el historiador.

Sisa no sólo asumió un liderazgo político sino que ejerció funciones de comandante.

«La Paz está rodeada de montañas y eso facilitó el cerco de los sublevados indígenas. En la parte oeste del cerco, lo que llamamos el Alto de la ciudad, estaba Túpac Katari y en la parte este, estaba Bartolina Sisa», indica el profesor.

En la investigación de 2015 de Mireya Sánchez Echevarría* se destaca el rol de Sisa en la planificación bélica.

A la par de su esposo, impartió «justicia en igualdad de condiciones» y se encargó de reclutar combatientes, de «organizar el apoyo logístico, controlar la provisión de víveres, administrar los bienes confiscados de los asaltos, entregar pases y pasaportes para circular en el territorio rebelde», señaló la autora.

«Sus iguales»

De acuerdo con Cajías, Sisa desempeñó un liderazgo militar y político porque «hasta el día de hoy, las autoridades originarias, tradicionales, tienen la autoridad por pareja«.

El mallku es la autoridad masculina y la mama t’alla es la autoridad femenina.

De esa forma, explica el historiador, cuando el mallku tiene que ausentarse, «no queda un vicemallku», sino que la mujer asume el mando.

Y eso fue lo que hizo Sisa, quien fue ungida como la reina de los aymaras, la virreina del Inca.

Pero también hubo otro elemento clave en la sublevación que lideró la pareja.

«Un espíritu igualitario estaba presente en las mujeres indias que integraron el ejército de Túpac Katari y Bartolina Sisa», señala la periodista Marina Ari en el artículo: «Las ‘otras’ mujeres de la rebelión Sisa-katarista (1781-1782)» de la revista Historia de la Universidad Mayor de San Andrés.

«Estas tropas no sólo estaban compuestas de hombres sino también de mujeres que lucharon a la par de sus compañeros y dirigieron acciones militares».

Mendieta explica que así como las mujeres indígenas asumieron un compromiso político como guerreras, también desempeñaron sus funciones en el ámbito doméstico.

«A pesar de tener roles de mando, lo cual es verdaderamente notable, no quiere decir que se insubordinen de sus pares masculinos. Es clara la sumisión de Bartolina a Túpac Katari, el hombre, el macho que representa el poder y la guerra aunque también es notable su influencia en él. Las mujeres son el par de los hombres, son sus iguales pero al mismo tiempo son diferentes. Tienen poder pero no por encima del papel protagónico del guerrero».

«Brutal interrogatorio»

En plena sublevación, Sisa cayó prisionera. Se cree que fue traicionada.

Cuando la interrogaron sobre las motivaciones de la rebelión, contestó: «Para que extinguida la cara blanca sólo reinasen los indios».

Así lo evocó la historiadora María Eugenia del Valle de Siles en el libro: «Historia de la rebelión de Túpac Catari, 1781-1782».

Ari, que cita la obra en su artículo, indica que pese al «brutal interrogatorio», Sisa no dio información, «no culpó ni delató a mestizos, vecinos ni a curas que eran sospechosos de apoyar la rebelión».

Su esposo intentó varias veces rescatarla e incluso se cree que llegó a ofrecerse a cambio de su liberación.

Aunque el cerco duró más de cien días, la llegada de refuerzos para las tropas españolas hizo que Katari se tuviera que replegar.

Y una madrugada cayó preso.

«El 14 de noviembre, Bartolina Sisa fue obligada a presenciar el descuartizamiento público de Túpac Katari en la plaza de Peñas», señala el artículo: ¿Quién fue Bartolina Sisa y por qué se le recuerda en esta fecha?, publicado en el sitio de Servindi, una organización no gubernamental con sede en Perú que se identifica «con las aspiraciones de los pueblos indígenas u originarios».

La tradición aymara indica que antes de morir, Katari dijo la frase que ha trascendido el tiempo y las fronteras: «Hoy muero, pero volveré y seré millones«.

El historiador boliviano señala que los gobernadores de la corona española decidieron hacer una amnistía: «perdonar a todos los sublevados para evitar un nuevo levantamiento, pero fueron muy drásticos en el castigo a los caudillos».

El homenaje histórico

Tomó tiempo para que el rol protagónico de Sisa en la lucha independentista se resaltara en el relato histórico.

«En una época, los héroes de la sublevación no eran considerados de la misma manera que Simón Bolívar, pero desde los años ochenta ha surgido una nueva mirada de la historia, especialmente cuando se conmemoró el bicentenario de la sublevación», reflexiona Cajías.

Aunque en el mundo aymara ambos líderes ya estaban consagrados, un grupo de historiadores, varias mujeres entre ellos, ayudaron a rescatar la figura de Sisa.

«En 1981, comenzaron a hacerse muchos estudios y (Sisa y Katari) han subido a la categoría de héroes. Han sido consagrados políticamente por el Estado boliviano, lo cual ocurrió especialmente durante la presidencia de Evo Morales».

El exmandatario la llamó: «la madre de las madres anticolonialista y antiimperialista».

De hecho, varias organizaciones indígenas y campesinas llevan sus nombres.

«Las Bartolinas»

Una de ella es la Confederación Nacional de Mujeres Campesinas Indígenas Originarias de Bolivia «Bartolina Sisa» que se fundó el 10 de enero de 1980.

A sus integrantes se les conoce como «Las bartolinas» y aseguran que uno de sus objetivos es fomentar una sociedad más igualitaria.

Denuncian «la ‘doble discriminación’ que sufrimos por ser mujeres y por ser campesinas e indígenas tanto en nuestras familias, comunidades, organizaciones y la sociedad en su conjunto, nos han impulsado a la lucha contra la violación de nuestros derechos fundamentales y la defensa de nuestra participación plena y equitativa en la toma de decisiones», señala la organización.

Sánchez Echevarría reflexiona en su estudio que la idea del colectivo de «Las Bartolinas» surge como una «posibilidad para enfrentar y revertir el machismo, tanto del mundo indígena y rural, como del mundo occidental y citadino«.

Para Quispe, Sisa es una inspiración para los jóvenes no sólo de América Latina sino del mundo porque se opuso a la explotación y a la violación de los derechos de los pueblos indígenas.

Para la diputada, el legado de «la hermana Bartolina Sisa» sigue vivo.

*»Ser ‘Bartolina’ en tiempos de cambio. Procesos de construcción identitaria de la Confederación Nacional de Mujeres Campesinas Indígenas Originarias de Bolivia ‘Bartolina Sisa’ en el Estado Plurinacional», del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales.


Tomado del portal BBC Mundo