Hoy 05 de octubre es la fiesta de Santa Faustina Kowalska, servidora de la Divina Misericordia mujer cariñosa, sencilla y piadosa

El Señor de la Divina Misericordia le dijó a su servidora Santa Faustina Kowalska, “A las almas que propagan la devoción a mi misericordia, las protejo durante su vida como una madre cariñosa a su niño recién nacido y a la hora de la muerte no seré para ellas el juez, sino el Salvador Misericordioso”.

Santa Faustina nació en Polonia en 1905. Ella se caracterizaba por ser una mujer sencilla, al recibir la primera comunión, sentía que había ofendido a sus padres, por eso les beso las manos, demostrándoles pena.

Además, solía ayudar con los oficios de la casa, de la cocina, ordeñando vacas y cuidando de sus hermanos. Solo pudo estudiar tres semestre de escuela, porque se dio la orden de que los estudiantes mayores tenían que salir para dar cabida a los niños menores.

Cuando tenia 15 años ingreso a trabajar como empleada doméstica, fue hay donde sintió con más fuerzas el llamado a la vocación religiosa. Así que decidió comentarles eso a sus padres en varias oportunidades; pero ellos se negarón. De esa manera, ella elige entregar las vanidades de la vida, hasta que un dpia escucho la voz de Jesús que le decía deja todo y entra al convento de Varsovia.

Ella se dirige a Varsovia con un solo vestido y sin despedirse de sus padres. Al llegar allí, habla con un sacerdote, quien le consigue hospedaje en casa de una feligresa. Ella asistia a todos los conventos, pero era rechazada.

Hasta que un  día fue aceptada  en la Casa Madre de la congregación de las Hermanas de Nuestra Señora de la Misericordia; aunque tuvo que laboral durante un año como doméstica  para pagar su  ingreso. Después, de  pocas semanas tuvo la tentación de dejar el convento, pero se le apareció una visión en la que Jesús tenia su rostro destrozado y cubierto de llagas.

Ella le preguntó: “Jesús, ¿quién te ha herido tanto?”. El Señor le contestó: “Esto es el dolor que me causarías si te vas de este convento. Es aquí donde te he llamado y no a otro; y tengo preparadas para ti muchas gracias.”

Tiempo después fue al noviciado, tomó el hábito religioso y llegó a pronunciar sus primeros votos y los perpetuos. Siempre, entre sus hermanas sirvió como cocinera, jardinera y hasta de portera.

Siempre fue una sencilla mujer, recogida y piadosa, pero a la vez alegre y caritativa, se le apareció Jesús en diversas ocasiones mostrándole la infinidad de su amor misericordioso por la humanidad. Por eso Dios le concedió estigmas ocultos, dones de profecía, revelaciones y la Coronilla de la Divina Misericordia.

Además agregó “Ni las gracias ni las revelaciones, ni los éxtasis, ni ningún otro don concedido al alma la hacen perfecta, sino la comunión interior del alma con Dios… Mi santidad y perfección consisten en una estrecha unión de mi voluntad con la voluntad de Dios”.

Su día es cada 5 de octubre, fecha celebrada desde el 1938,  después de largos sufrimientos soportados con gran paciencia, partió a la Casa del Padre. En el 2000 fue canonizada  por su compatriota San Juan Pablo II, quien estableció el segundo domingo de Pascua como el “Domingo de la Misericordia Divina”.


Redacción: Paz Estéreo