Hoy es la fiesta de la primera santa mexicana, fundadora de la Congregación de las Hijas del Sagrado Corazón de Jesús

El milagro reconocido para su Canonización fue la sanación de Anastasio Ledezma Mora, que fue llevado al Hospital del Sagrado Corazón para someterlo a una operación quirúrgica.Después de la anestesia, se manifestó una lentitud cardíaca,hasta tener un paro cardíaco. Le realizaron terapias de reanimación y no funciono, por lo que el enfermo cayó en coma profundo.

Los médicos que estaban en el quirógrafo, así como la esposa del enfermo y las hermanas (Hijas del Sagrado Corazón), invocaron la intercesión de la Beata María de Jesús Sacramentado. Milagrosamente luego de 10 o 12 minutos, las palpitaciones se restablecieron y más allá de lo que los médicos esperaban, el enfermo no sufrió ningún daño en el cerebro.

A los pocos días fue sometido a una hemicolectomía con colostomía definitiva sin complicación alguna. Se tuvo como admirable la reanudación de los latidos del corazón gravemente interrumpidos.

Es importante resaltar, en el año 1959 fundó la Congregación de las Hijas del Sagrado Corazón de Jesús .En la ciudad de Guadalajara, en México. La beata María de Jesús Sacramentado Venegas de la Torre, virgen, pasó cincuenta y cuatro años curando enfermos pobres en una pequeña enfermería,

Ella fue canonizada el 21 de mayo de 2000, por S.S. Juan Pablo II.

María de Jesús Sacramentado nació en Zapotlanejo, Jalisco (México), el 8 de septiembre de 1868. En su juventud quedó huérfana de padre y madre y sintiendo una gran inquietud vocacional, ingresó a la Asociación de Hijas de María.

En 1905 asistió a una jornada de ejercicios espirituales y decidió formar parte de las Hijas del Sagrado Corazón de Jesús, fundada por el Sr. Canónigo Atenógenes Silva, para atender a los enfermos en el Hospital del Sagrado Corazón.

En 1921 fue elegida Superiora General. Años después, durante la cruel persecución religiosa en México, mantuvo con firmeza la vida espiritual y la disciplina del instituto a ella confiado. Redactó las constituciones de su congregación, las cuales fueron aprobadas en 1930.

Durante su servicio como superiora fundó varias casas para atender a los necesitados, prodigó cuidados verdaderamente maternales a los enfermos y a las religiosas puestas bajo su tutela. Su fortaleza la atribuía a la comunión de la Sagrada Eucaristía.

En los últimos años de vida su salud fue decayendo, pero siguió dando ejemplo de abnegación y entereza. Partió a la Casa del Padre el 30 de julio de 1959.

 


Redacción: Paz Estéreo