Diplomacia científica para proteger las islas Galápagos de la pesca ilegal

Foto: Ministerium für Tourismus Von Ecuador

Ecuador y Costa Rica colaboran en una propuesta para extender sus límites marinos en una zona marítima entre la Isla del Coco y las Islas Galápagos. Esta medida podría frenar la pesca ilegal en el área. 

Atunes, tiburones y calamares generan un gran interés pesquero en el entorno de las Islas Galápagos. El pasado mes de agosto, satélites detectaron centenares de embarcaciones chinas en aguas internacionales en las proximidades de la reserva marina, alertando de un «comportamiento muy irresponsable” que se produce «cada año”, lamentó en conversación con DW el embajador de Ecuador en Alemania, Manuel Mejía-Dalmau.

«La flota que vimos hace poco se dedica básicamente a la pesca del calamar de Humbodlt, que de hecho hoy día ya está en caída por la propia sobrepesca en toda la zona del Pacífico”, explicó a DW Maximiliano Bello, asesor ejecutivo de Políticas Públicas del Océano de la organización Mission Blue.

Aunque la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (Convemar) limita la zona económica exclusiva de cada país a 200 millas marinas, también se contempla se puede ampliar siempre que se demuestre, a partir de estudios científicos, que dicha extensión es la prolongación natural de su territorio bajo el mar.

Si la propuesta es aceptada, los países adquieren derechos sobre los recursos naturales de los fondos marinos de la zona ampliada. Y, para ello, Costa Rica y Ecuador han unido fuerzas en un ejercicio de cooperación bilateral singular. «Ecuador, al igual que Costa Rica, siempre ha enfocado sus esfuerzos a la prevención de la pesca ilegal y a la conservación de los ecosistemas marinos, y el hecho de que ambos países pertenezcan a la Convemar les otorga importantes herramientas internacionales para este fin”, puntualizó a DW una portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana del Ecuador.

Ambos países firmaron en 2013 un Memorando de Entendimiento para trabajar en la extensión, teniendo en cuenta la zona marítima que colinda entre la Isla del Coco y las Islas Galápagos. «A partir de la firma, ambos países iniciaron un proceso de trabajo conjunto y coordinación, que ha incluido la celebración de numerosas reuniones binacionales, así como la realización de cuatro campañas batimétricas binacionales, la primera a inicios de 2017 y la última en marzo de 2020”, explicó a DW Arnoldo Brenes Castro, Coordinador General de la Comisión de Asesoría Técnico-Científica sobre la Extensión de la Plataforma Continental de Costa Rica.

El pasado 18 de agosto se celebró primera reunión del Grupo Editor Binacional Costa Rica- Ecuador, «la instancia oficial de coordinación entre ambos países para las labores de preparación, edición y revisión de la Presentación Parcial Conjunta Costa Rica-Ecuador”, dijo Brenes. Agregó que se prevé ésta se lleve a cabo el próximo mes de diciembre.

«Por el momento se cuenta con información sobre la existencia de importantes yacimientos de minerales en el fondo marino de las áreas a ser extendidas”, apuntó la portavoz de la Cancillería de Ecuador a DW, avanzando que para la explotación futura de estos recursos se considerará «el uso de tecnologías altamente especializadas, que deberá tener en cuenta los posibles efectos para prevenir la contaminación marina”.

Conservación sin extracción

La riqueza y biodiversidad que se concentran en el sector comprendido entre el flanco norte de la cordillera submarina de Carnegie, y el flanco sureste de la cordillera submarina del Coco se explica por la convergencia de «la corriente de Humboldt que viene desde el sur de Chile subiendo con aguas muy frías con mucho contenido de oxígeno que permite la rotación de estos nutrientes”, subrayó Bello.

Según Migramar, un grupo de científicos que han investigado las especies migratorias que habitan en el Pacífico Oriental, varias especies que se encuentran en peligro de extinción, como la tortuga verde, el tiburón zorro pelágico, el tiburón y la tortuga baula usan la Cordillera del Coco para moverse entre el Parque Nacional de la Isla de Coco y la reserva marina de Galápagos.

No obstante, en los últimos 15 años esta red ha detectado una reducción del tiburón martillo de un 45% dentro de las áreas marinas protegidas del Pacífico Oriental Tropical. Por ello reclaman mayor protección para el corredor marino que conecta a la Reserva Marina Galápagos con el Parque Nacional Isla del Coco y proponen la creación de la MigraVía Coco-Galápagos, que debe designarse como un área de protección estricta de cualquier tipo de actividad extractiva.

La recuperación de ecosistemas marinos, la mitigación de los efectos del cambio climático y la mejora en la conservación de especies amenazadas, son algunas de las ventajas que representaría esta conservación, apuntan.

Bello también se mostró favorable a esta medida pues «la ampliación de estas áreas marinas protegidas es clave para dar espacio a especies migratorias que son altamente vulnerables”. No obstante, consideró que esta medida «no va a solucionar el tema de la pesca industrial china u otras que están funcionado fuera de la zona exclusiva de Ecuador, pero sí va a funcionar para la pesca de atún del mismo Ecuador”. Según el experto chileno «la flota atunera tiene un impacto tremendo” y es por ello que «Ecuador tiene una tarjeta amarilla en la Unión Europea por cuestiones de gobernabilidad”.


Tomado del portal alemán DW