Directrices para la Pastoral y la celebración de los Sacramentos en tiempos de pandemia

Foto: Arquidiócesis de Ibagué

Queridos hermanos sacerdotes, agentes de pastoral religiosos y laicos, que fieles al mandato del Señor colaboran para que día a día lleguen los medios de salvación al santo pueblo de Dios en nuestra querida arquidiócesis de Ibagué.

Durante la pandemia que este año nos ha sorprendido y nos ha mostrado cuán vulnerables somos, encontramos el desafío permanente de animar la vida pastoral de nuestras comunidades, celebrar los sacramentos, atender a los más necesitados y tratar de responder de la mejor manera los diversos aspectos de la vida de la Iglesia, cumpliendo rigurosamente las normas de bioseguridad que los encargados de la salud pública nos piden. Damos gracias a Dios por el enorme esfuerzo de todos ustedes que, a pesar de estas circunstancias adversas han sido testigos alegres de la esperanza cristiana, de una Iglesia en salida que busca caminos nuevos para evangelizar.

La pastoral es signo de la vitalidad de la Iglesia al servicio del Reino, encontrando su expresión en el anuncio, en la comunidad, en el servicio y en la celebración. Un aspecto particularmente relevante en la vida pastoral son los sacramentos, que «expresan y realizan una eficaz y profunda comunión entre nosotros, porque en ellos encontramos a Cristo Salvador, y por Él, a nuestros hermanos en la fe; los sacramentos son la fuerza de Cristo, Él está en los Sacramentos.» (Francisco, Audiencia General, 6 de noviembre de 2013).

Por medio de esta carta queremos presentar los criterios de la Iglesia, necesarios para la correcta administración de los sacramentos por tanto, les rogamos ceñirse a ellos para vivir en comunión.

Como lo expresamos desde nuestro primer mensaje los obispos del Tolima al comienzo de la pandemia, es necesario que los sacerdotes permanezcan en sus parroquias acompañando a la comunidad que les ha sido encomendada, salvo las excepciones que se presenten a causa de la edad o frágil salud. Los animamos, queridos hermanos a atender a sus fieles por medio de llamadas telefónicas, WhatsApp, correos electrónicos, uso de videos, o videos en vivo, teleconferencias, catequesis virtuales, programas radiales, etc., que son herramientas útiles para hacer sentir a nuestras comunidades, especialmente a los agentes pastorales, nuestra presencia y cercanía. Este también es un tiempo privilegiado para el estudio y la preparación pastoral, tiempo para intensificar la oración por nuestros feligreses, por la Iglesia y el mundo.

La Cáritas (Pastoral social), es hoy una prioridad para la Arquidiócesis de Ibagué. Invitamos a los sacerdotes, diáconos permanentes, consagrados y laicos seguir vitalizando la pastoral social de sus comunidades para ponerla al servicio de los más pobres, siempre cumpliendo rigurosamente todas las normas de salud establecidas y aprobadas por las autoridades competentes. Hoy, con una particular urgencia, somos llamados a salir al encuentro de quienes más sufren. Estamos invitados a caminar siendo creativos en el apostolado, porque ‘los pobres no pueden esperar’.

Invitamos a los miembros de nuestras comunidades parroquiales a cultivar una vida espiritual más profunda, especialmente a través de la lectura y meditación de la Palabra de Dios. Pedimos especialmente a los sacerdotes, ministros y consagrados, que pongan al servicio de sus comunidades a través de los medios digitales, métodos para conocer la Palabra de Dios y rezar con ella.

Indicaciones para la correcta celebración de los sacramentos:  

Bautismo. Puerta de entrada a la vida de hijos de Dios. Si las condiciones sanitarias lo permiten, y si no es posible postergarlo, se pueden celebrar bautismos individuales en el templo parroquial, con la asistencia de máximo 4 personas. No ha de hacerse dentro de la celebración eucarística. El agua ocupada para el rito debe ser nueva y bendecida en el momento. Siempre será útil pensar en la celebración de bautismos en otros días además de los domingos, cuando las circunstancias lo exijan. Se debe hacer la señal de la cruz y otras unciones con algodón, y luego quemar o enterrar ese algodón.

Confirmación. Salvo que algún cristiano lo requiera por una urgencia, este sacramento debe postergarse hasta que pase la situación crítica de la pandemia y pueda celebrarse en comunidad.

Eucaristía. El sacramento de la Eucaristía se seguirá celebrando diariamente, aunque no haya presencia de fieles o no se haya recibido el pago de intención, como bien lo indica el derecho canónico (Can 276,2 n.2) y en diversas ocasiones el Magisterio de la Iglesia (P.ej. Sacramentum Caritatis 39). En el caso de las parroquias que están en el plan Piloto o hayan ordenado su apertura (Parroqias rurales) celebrarán con el número de fieles que los protocolos lo permitan y que la autoriadad competente haya autorizado.

Mientras la situación no cambie, invitamos a los fieles que no puedan asistir personalmente, a la santa misa, a que lo hagan a través de las diferentes plataformas digitales. Para que no sea ficticia esa participación, debe evitarse ver misas grabadas, pues sería ver una película, por eso es importante facilitarle a los fieles los horarios de las celebraciones transmitidas en directo. Se recomienda acompañar esta participación con la lectura de la Palabra de Dios en el Hogar. Rogamos comprensión de parte de los fieles que legítimamente anhelan participar en la celebración de la misa y experimentan el hambre de la comunión Eucarística. Sabemos que es un dolor, pero los invitamos a velar juntos por el bien común, como signo de comunión con Cristo y con los hermanos. Tanto el sacerdote que preside como los fieles que participan en la celebración de la Santa misa por medios electrónicos deben esforzarse por evitar caer en la tentación de sentirse en un programa televisivo, pues no deja de ser el máximo acto celebrativo de nuestra fe católica, el santo sacrificio del altar y el banquete de nuestra salvación.

Nuestro encuentro más perfecto con Cristo en la tierra sucede en la comunión sacramental. Se recomienda vivamente, invitar a los fieles a recibir la comunión en la mano, según las indicaciones que la liturgia nos da, esforzándonos en cuidar que se haga con toda dignidad, que el comulgante lleve la santa forma a la boca estando frente al sacerdote y cuidando que no se pierda ninguna partícula en las manos, las cuales han de estar limpias. Si a pesar de la exhortación, el feligrés solicita correctamente la Comunión en la boca, nunca ha de negársele.

No tiene fundamento, la actitud de algunos laicos de preferir comulgar espiritualmente pudiendo hacerlo sacramentalmente, pues la comunión espiritual existe en función de la comunión sacramental y no en su reemplazo. Les rogamos, queridos padres, hacer catequesis con toda paciencia y respeto cuando se presenten esos casos.

Si un fiel solicita correcta y oportunamente la comunión fuera de la misa, se debe administrar el sacramento.

En cuanto a la celebración de primeras comuniones se debe esperar a que las autoridades den permiso para que los niños puedan participar en las reuniones litúrgicas. Esto significa que, en ningún lugar, por ahora, esta permitido celebrar primeras comuniones.

Matrimonio. En cuanto a los matrimonios programados, si no se pueden postergar, pedimos que se realicen en grupos pequeños o con el número de personas permitidas por los protocolos en las parroquias piloto y siguiendo las directrices de las autoridades sanitarias (distancia social, tapabocas, espacio amplio y evitando toda aglomeración). Se debe pedir a los novios que firmen un acta donde manifiestan que conocen dichas las normas y que las respetarán. Los matrimonios que no estén programados deben postponerse hasta superar esta crisis. Se recomienda no tomar fotos al terminar la celebración.

Reconciliación. Es posible administrar este sacramento, cumpliendo todas las exigencias dadas por la autoridad sanitaria, vale decir, evitando toda aglomeración, en un espacio amplio, con distancia social, usando tapabocas y cumpliendo todas las demás normas de higiene. Se recomienda atender este sacramento con cita previa. Durante la pandemia no se recomienda usar el confesionario.

También se recuerda que, cuando no se pueda acceder al Sacramento de la Reconciliación, se puede hacer el acto de contrición perfecta, entendiéndose por tal «un dolor del alma y una detestación del pecado cometido con la resolución de no volver a pecar» (Catecismo de la Iglesia Católica, No. 1451). El mismo Catecismo de la Iglesia Católica, afirma que cuando este acto brota del amor de Dios amado sobre todas las cosas, esta contrición perfecta «perdona las faltas veniales; obtiene también el perdón de los pecados mortales, si comprende la firme resolución de recurrir tan pronto sea posible a la confesión sacramental» (Catecismo de la Iglesia Católica, no 1452).

Unción de los enfermos. Pedimos encarecidamente a los sacerdotes· acompañar a los enfermos y administrar este sacramento, siempre cumpliendo las medidas sanitarias correspondientes, para estar especialmente próximos a quien sufre en su cuerpo y en su alma. En ese servicio, tan querido y animado por la Iglesia, no solo se custodia el bien espiritual del enfermo sino también se hace una fecunda compañía cristiana a su familia. La atención de los enfermos es una urgencia pastoral en este tiempo.

Las exequias. Invitamos a ser prudentes, cuidando con celo pastoral acompañar de la mejor manera posible a los familiares, brindándoles la Esperanza Cristiana y en la medida de lo posible los auxilios pastorales y litúrgicos, respetando siempre las normas sanitarias establecidas. Es bueno recordar que en las parroquias que hacen parte del Plan Piloto, o parroquias de fuera de la ciudad y pertenecientes a la arquidiòcesis, el número de fieles que pueden participar de la celebración, es el establecido por los protocolos. En las parroquias que aún no está permitido celebrar con la presencia de fieles, se pueden celebrar las exequias, pero con un máximo de 10 personas y con las puertas de la iglesia cerradas.

Finalmente, les pedimos a las parroquias que no están listas con los debidos protocolos de bioseguridad o que no pueden cumplir con estos requisitos postergar la administración de los sacramentos hasta el momento en que estén preparadas y capaces. Confiamos en el buen criterio del párroco.

Se sugiere que cada párroco haga solicitud por escrito a la alcaldía municipal pidiendo la reapertura de su templo.

Les pedimos finalmente, queridos sacerdotes, que en los días en que la liturgia lo permita, ya sea por que no es memoria obligatoria, fiesta o solemnidad, usar la eucología propia de la misa por el fin de la pandemia que la Santa Sede nos suministró, pues esta adversidad que Dios nos permite vivir es ante todo para que, sintiéndonos tan vulnerables, fortalezcamos nuestra fe y esperanza sólo en Él.

Con nuestra bendición, + Mons. ORLANDO ROA BARBOSA + Mons. MIGUEL FERNANDO GONZÁLEZ Arzobispo de Ibagué Obispo Auxiliar


Tomado del Departamento de Comunicaciones de la Arquidiócesis de Ibagué