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En la XV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos estando presente el papa Francisco, se enfatizó en el deseo de acompañar y escuchar a los jóvenes en su proceso de crecimiento humano y vocacional.

Fotografía: Vatican Media
Fotografía: Vatican Media

El prefecto del Dicasterio aclaro que el Sínodo cuenta con una estructura de tres partes; estando la primera parte dedicada a la iglesia en escucha de la realidad y en las dos restantes se realizara un ejercicio de interpretar y escoger.

 

Se contó con la participación de 25 Padres Sinodales  se debatió sobre temas como la sexualidad, la necesidad de recuperar la capacidad de escucha y recuperar la paternidad de la Iglesia, la familia como lugar de fe, la vocación en el sentido amplio, es decir, sin reducirla solo al ámbito religioso y sobre todo, sobre cómo se puede hacer para que las religiones permanezcan abiertas al dialogo y al testimonio.

En otros temas no desligados de los anterior se habló sobre la capacidad de profecía de los jóvenes, de su capacidad de mirar el futuro, del perdón de la Iglesia cuando no han estado a la altura de sus compromisos, los abusos sexuales, la necesidad de empatía de la Iglesia y las buenas relaciones que se deben establecer entre diferentes generaciones.

“El clima era muy participativo, se ha prestado gran atención a los participantes en su totalidad e incluso a los que no eran Padres Sinodales”.

Algo importante que quizás vincula a la iglesia con las nuevas generaciones tiene que ver con el hecho de señalar que la pastoral juvenil “no debe ser un intento de domesticar”.

En este Sínodo es de mucha importancia todo lo que gira en torno de la juventud; tanto así que el prefecto comenta que han percibido en todas las intervenciones un constante deseo de soñar junto con los jóvenes, de intentar mirar el mundo con los ojos de los jóvenes.

En la sala de prensa del Vaticano se encontraba Mons. Carlos Jose Tissera, Padre Sinodal electo por la conferencia episcopal Argentina y Obispos de Quilmes quien aseguro que “América latina es el continente que acoge a la mayoría de los cristianos”.

Además afirma que este Sínodo es importante para la Iglesia ya que permite su renovación y sobre todo provocar el encuentro entre Jesús y los jóvenes de hoy.

A manera de finalizar su intervención expreso que “Hay que escuchar a esos jóvenes para hacerles entender que Dios los ama.  Los jóvenes no están perdidos, quizás la que está perdida es la sociedad que no les abre las puertas.  Por lo tanto, estos días estamos escuchando”.


Redacción: Luisa Fernanda Escobar