Jaime García Maffla: «la poesía no es manifestación de la cultura, sino de la atemporalidad del ser»

Foto. Cortesía Festival Internacional de Poesía de Medellín

Una entrevista con el poeta caleño Jaime García Maffla, quien ha publicado poemas inéditos en El Magazín dominical de El Espectador.

Por: Óscar Jairo González

EL ESPECTADOR

¿Qué es para usted ser poeta y cómo y desde dónde lo lleva a su mayor momento de realización y realidad?

Se es poeta cuando se da a la propia vida la forma de la poesía, de manera exclusiva y excluyente, en obediencia a lo necesario íntimo y esencial llamado a escribir desde la entonación del habla que porta sus significaciones, lo mismo que tras una lúcida e inquebrantable voluntad de arte., de configuración verbal consciente de que va a una Obra: “Opus”. En cuanto a mi trabajo, creo que alcancé el momento más alto en el poema LA CAZA, de cerca de 35 páginas, un ciclo único de parábola de toda aventura interior y espiritual humana en su imposibilidad para cumplirse. Y si el hombre es “Un Signo”, su exclamación lírica es una “Señal”, una indicación, y aún su silencio, como más valioso. Y se lo es también en la medida en que al componer un poema le es posible al autor incorporar el no-ser a su ser.

¿Cómo y por qué siente y sabe usted que la poesía es necesaria y esencial, para el desarrollo de la formación del ser humano y sí le da sentido o no  a su existencia?

La materia afectiva, del sentir, el sentirse, del ver y entrelazarse del pensamiento y de las emociones, le hizo al hombre ir como necesario el canto, fuera en el rito o la celebración. Pero en una poética real, no es el poeta quien habla, sino los contenidos universales del espíritu, de los cuales es depositario el lenguaje, y los cuales se sirven, como intermediario, del poeta para, independientemente de él, fijarse en un historial que no es fracción de la “cultura”. La poesía no es manifestación de la cultura, sino de la atemporalidad del Ser. “Fisuras”, término para cuando la niebla baja. Por medio de la poesía no se da ninguna vía de “formación”. Ella tiene un orden de círculos que se cierran en torno a sí misma, a la mente y universo del poeta, contrario a la organización jerárquica vertical del mundo del afuera o del reino de la necesidad. La poesía, además, preserva o lleva al ser humano a “su” verdad”, y en ella, desde ella lo sostiene y da utensilios de conocimiento. Lo invitamos a leer: La poesía de Jaime García Maffla (Archivo El Magazín)

 ¿En su técnica o método de creación poética, que intervención tienen y qué poder le da y le concede a la intuición y a las sensaciones?

La sensación se da a la par con aquello que somos; es acceso y posesión de lo real inmediato, presente abierto y táctil;  para mí de una instancian por la cual se nos ancla en el instante mismo que se vive: conciencia presente al contrario de recuerdo (siempre subjetivo), o del deseo, que no se cumple en ese presente. Pero sí su visión, su intuir, si “intuir” es ver, aunque, además, cada elocución poética lleva consigo un interrogante sin respuesta posible. ¿Da sentido la poesía? La poesía contradice y lleva a su lar y al sentimiento, ese creer de los griegos de que la filosofía consistía en un ver “claro y distinto”.

¿Podría indicarnos tres principios básicos y nodales que cubren y poseen su poética y como los involucra en su poesía e indicarnos el por qué?

El sentido musical del lenguaje, por el cual estoy en la convicción de que la poesía no es literatura; en ésta el lenguaje se utiliza, y en aquella espíritu y lengua son una misma entidad que fracción instantánea del misterio. Y a su lado, ya en la composición, con la conciencia del dibujo del poema en la página, la forma se hace contenido. Una cosa es el “cómo”, y otra el “qué” de la poesía, añadiendo que si distinguí como diferentes poesía de literatura,  también aíslo lírica de poesía…Siempre estuvieron lejos de mi lo nocturno y el sueño.

¿Cómo y desde dónde median y se incrustan en su poesía, las relaciones con el misterio de la naturaleza o no y por qué?

La poesía es esencial para habitar el mundo desde aquello que en profundidad hace nuestro vivir. Ser y hacer: un poema se “hace” cuando y porque antes ha existido otro, o de él viene –sea propio, sea ajeno-, en cuanto “ente” cuyo latido acompaña tanto a lo vivo como a lo que agoniza o concluye… De la naturaleza, a pesar de mi diálogo con ella y su impulso de trascendencia e inmanencia a un tiempo, he recurrido a sus figuras en lo exterior como emblema de un Todo que ciertamente nos cobija y sobrepasa. Pero me inclino más decididamente a la experiencia humana de lo “inefable” o sin habla, de espíritu y de voz o voces interiores que reclaman. Por lo que se refiere a los principios nodales de mi poética, entiendo la Poesía como Vacío, en cuanto éste es Transparencia o Levedad la cual al desvelar oculta, en un ocultamiento que será luego, en toda opción y acto creadores, suelo fértil a la plasmación de la materia íntima, protección, trascendencia y sacritud de lo habitual.

¿Qué es para usted la luz y cómo se realizó su relación inicial ante ella, en qué momento se dio ese hecho, qué carácter tuvo para usted y por qué?

La luz es fijeza y armonía…Una inicial manera de responder a esta pregunta es referirle que escribí siempre mis versos en el inicio de las horas del día. Esa claridad afirmó la esencia de mi voz y sentir, y a ella me regresa. Escribo en los amaneceres, bajo la transparencia inicial del firmamento, de las presencias visibles ya en torno a mí, y para mí su virtud y don artísticos está en la noción del ritmo de su viaje por las horas, arquitectura y dibujo del poema. Me dí cuenta de ella al abrir los ojos al nacer…

¿Cómo y en qué forma se desarrollo, evoluciono o no interviniendo su ser y hacer estético, qué oquedades o fisuras o consistencias ha tenido o no y por qué?

Ese desarrollo se ha dado en la contemplación de lo tangible y presente, en ámbitos de mirada a un tiempo simbólica, emblemática y alegórica. Ámbitos para el aliento generador del alma en su impulso hacia sí, interviniendo con y por la imagen en el suceso de lo originante. Luz por iluminación, que es el nacimiento del poema. Recibir ese don de la expresión en el sentir poético, es algo que está dispuesto desde antes del nacimiento del poeta. De otro lado, en la misma obra poética no hay desarrollo sino intensificación, luego transformación del propio mundo, así como en el poeta no hay una evolución sino una progresión introspectiva, que se hace descubrimiento y enriquecimiento por las mutaciones y las transmutaciones.  En alguna pregunta figura la palabra “oquedad”, que por el contexto debe ser asumida como cifra y parábola del desvelo, del actuar de la poesía por ausencia, aunque leer un poema no es un ejercicio de desciframiento, sino el asumir de conjunciones y de despojamientos, de tender lazos o descubrir los que secretamente unen a las cosas. No una exaltación sino una ascesis.

¿Con la obra de qué  poeta, escritor, pintor, escultor, fotógrafo; usted descubrió y se transmitió a sí mismo de manera radical e incremento o no su relación con el tema de la luz y por qué?

 Mi primera incitación a escribir versos fue el conocimiento –siendo yo adolescente- de la escultura de Edgar Negret.  En lo anterior se pone de presente mi tendencia a la abstracción y al poema de verso ceñido. Hoy las simetrías han ocupado el puesto de la metáfora tradicional. En Negret lo ancestral se da (tiempo entre el espacio) en la vibración al unísono con todo iris humano al lado suyo. Creo en la “Poesía pura”, que carece de la anécdota directa, autobiográfica, y es solamente apóstrofe, iluminación por la imagen, tanto como aparición.

¿Desde dónde en usted considera que esa relación con la luz se mantiene y sostiene intacta o indeleble en usted y su ser y hacer estético o no y por qué?

Una categoría poética, para mí más alta que la oscuridad es la blancura, al indicar un impulso hacia no importa cuál figura de la elevación y de lo preservado…Se mantiene desde mis registros y objetos interiores más íntimos, aquellos que trazaron las líneas de mi sentir ante lo intransferible e irreductible de mi yo creador y las relaciones de mi vida con la vida, rostro a mi emoción y conciencia de ser. La emoción es distinta del sentimiento, como la fantasía lo es de la imaginación. Estos registros se confunden con el inconsciente, poético en la medida en que difiere de lo subconsciente. Tampoco en mis versos utilizo la palabra “sueño”, sino más bien “duelo”, y el viajar de la luz por la línea del tiempo bajo algún firmamento. El lenguaje poético se hace “exégesis”, término cuyo significado es llevar lo oculto a la luz. Tres principios nodales: Sentimiento y sentido del lenguaje en su misterio y virtud transmutadora, voluntad de Arte dentro de un saber del propio ritmo interior, e intención de Obra, y “conciencia de ser” por habitar el Ser.

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Óscar Jairo González es Profesor Universidad de Medellín. Facultad de Comunicación. Lenguajes Audiovisuales.


Tomado del diario EL ESPECTADOR