La respuesta de Macías sobre su ‘jugadita’ en el Congreso

Foto: César Melgarejo. EL TIEMPO

En sesión de este sábado habría manifestado intención de sabotear discurso de la oposición.

La frase “esta es mi última jugadita de presidente”, dicha por el senador por el Centro Democrático Ernesto Macías durante la instalación de las sesiones ordinarias del Congreso, tiene conmocionadas las redes sociales.

Durante el acto de este sábado, una cámara de Noticias Caracol registró el momento en que el saliente Presidente del Congreso le manifestó a alguien el por qué se habilitó la intervención de la oposición en la sesión en la que se abrió el segundo año de sesiones ordinarias.

“Nos toca por obligación que ellos hablen después del Presidente… y entonces le pido a la comisión que acompañe al Presidente y los sacó de aquí… Esta es mi última jugadita de presidente”
, dijo Macías sin darse cuenta de que el micrófono que tenía en frente estaba abierto.

Este domingo Macías respondió a las críticas desatadas por su salida en falso con el micrófono abierto. El expresidente del Senado admitió que fue un error, pero recalcó que «nunca he cometido delitos».

La intervención que pidió la oposición y a la que se refería Macías en ese momento es un derecho consagrado en el artículo 14 del Estatuto de la Oposición, el cual está estrenándose desde hace cerca de un año.

Sectores opositores, como el senador por la Coalición Lista de la Decencia Gustavo Bolívar, habían anunciado que si no se les concedía tal derecho se ausentarían de la sesión inaugural del segundo año congresional.

Macías, quien presidió la sesión de este sábado, puso a consideración del Congreso en pleno la proposición de la oposición y esta fue aprobada, sin votación nominal, por las plenarias de Senado y Cámara, en las cuales más de un congresista ni se dio cuenta de qué estaba aprobando, como suele ocurrir en algunas sesiones del Legislativo.

Las palabras de Macías parecerían apuntar a una estrategia para que, una vez concluido el discurso del presidente Iván Duque, la comisión de congresistas que lo acompaña en la sesión lo “acompañe” a salir del recinto. Y, dice Macías, “los saco de aquí”. Esta última frase seria refiriéndose al grupo de congresistas y al mandatario.

Usualmente, esos grupos están integrados por veinte o treinta congresistas y en el salón Elíptico del Capitolio había cerca de 280 legisladores que asistieron a la instalación del segundo año de sesiones.

Cuando el jefe de Estado concluyó su discurso se dirigió a la Secretaría del Senado, donde radicó, junto con el fiscal (e.), Fabio Espitia, el proyecto de ley que impide que los condenados por corrupción puedan tener casa por cárcel, en un acto que congregó a varios partidos políticos.

En ese momento, el senador por el Polo Jorge Enrique Robledo, vocero de la oposición para intervenir en la sesión inaugural de las sesiones ordinarias, comenzó a hablar en medio de un gran desorden que había en el salón Elíptico del Capitolio y pidiéndole a Macías que ayudara a poner orden entre los senadores, representantes y demás invitados a la sesión.

Prácticamente todos estaban de pie y en pequeños corrillos comentando el discurso del Presidente y algunos detalles de las elecciones de nuevos presidentes del Senado y la Cámara y pocos, en realidad, se mostraban interesados en atender lo que tenía que decir Robledo.

Tanto el secretario de la Cámara, Jorge Humberto Mantilla, como el mismo Macías pedían silencio a los congresistas, pero muy pocos atendieron ese llamado. “Un llamado muy cordial a todos los congresistas a que permitan que fijemos nuestro punto de vista, como debe ser”, decía Robledo quejándose del desorden que imperaba en el recinto.

Pese a estos llamados, como se ve en las imágenes de televisión, la mayoría de los legisladores no hacía caso, al punto que Robledo manifestó: “Lamentable la conducta de los colegas del Senado y de la Cámara de hacer difícil esta intervención”, afirmó Robledo.

A juicio de observadores, el desorden entre la mayoría de los congresistas fue uno de los hechos protuberantes por los cuales Robledo casi no puede comenzar su discurso para fijar la postura de la oposición en la instalación de las sesiones del Congreso, la cual, como muchos aspectos del Estatuto de la Oposición, es novedoso en la política colombiana.

Lo cierto es que la frase: “Esta es mi última jugadita de presidente”, la cual, hasta el momento tampoco ha sido explicada por Macías, ha generado una ola de indignación en las redes sociales.


Tomado de diario EL TIEMPO