Las infidencias de las 7 horas de indagatoria de Uribe ante la Corte

Foto: Twitter: @CorteSupremaJ

Para el senador, el magistrado Reyes fue respetuoso pero incisivo. “Me contrapreguntó», dijo.

“Yo no tengo nada que esconder y voy a entrar por donde entra todo el mundo”.
Con esa frase, el expresidente y senador Álvaro Uribe se bajó de su camioneta blindada, a eso de las 7:30 de la mañana de este martes para cumplir la citación a indagatoria que la Corte Suprema le notificó desde el 16 de agosto pasado, dentro del expediente que le sigue por supuesta manipulación de testigos y fraude procesal.
Todo estaba listo para que ingresara al Palacio de Justicia por el sótano.

Pero el cambio de planes obligó a que su esquema de seguridad le abriera camino entre los seguidores que lo esperaban gritando frases a su favor.

“Uribe, amigo, el pueblo está contigo”, “Lo que es con Uribe es conmigo”, “Estamos con usted, Presidente”, “Uribe es Colombia”, decían mientras levantaban pancartas con las mismas arengas.

El cambio de planes llevó a que miembros de su bancada y allegados, que estaban en misa en la iglesia El Sagrario, al lado de la Catedral, salieran corriendo a meterse entre la muchedumbre y a acallar otros gritos que venían de la calle de al lado.

En efecto, a la altura de la calle 12 con carrera 7.ª, se ubicaron detractores con otro tipo de arengas: “Uribe, paraco”, “Asesino, genocida”, “Juicio y castigo”. La Policía tuvo que levantar un cordón de seguridad para separar los dos bandos y evitar enfrentamientos.

A las 7:44 a. m., Uribe accedió finalmente al edificio y empezó a llamar a sus abogados.
“Que venga el doctor Granados. Víctor (Mosquera), usted también. ¿Dónde está Juan Felipe Amaya?”, decía desde la puerta de vidrio.

El también investigado Álvaro Prada logró compañar al expresidente, a pesar de que su turno para la indagatoria –prevista para este miércoles– quedó aplazada.

El círculo que ingresó

El magistrado César Augusto Reyes Medina estaba esperando a Uribe en el primer nivel del edificio, en la sala principal de audiencias de la Corte, en donde se llevó a cabo la diligencia de manera reservada.

Con tono cordial, pero firme, el togado advirtió que solo iban a ingresar los abogados.
Uribe se sentó entre Granados y David Espinosa. Y a su derecha se ubicaron Prada y su abogado, Víctor Mosquera.

Hacia las 8:10  a. m. se dio inicio a la diligencia. Reyes Medina saludó con respeto a Uribe y se situó de frente, con una asesora.

Mientras tanto, los ánimos se calentaron en las afueras, a pesar de la pertinaz lluvia.
Los seguidores se quejaron de que les habían tirado objetos y los estaban amenazando.

Incluso, una monja, que dijo llamarse Adriana Torres, con megáfono en mano, lanzaba vivas al senador Uribe.

En las redes también se vivía un ambiente caldeado.

En medio de mensajes a favor y en contra, apareció una declaración del presidente Iván Duque: “Yo resumo a Álvaro Uribe en una sola palabra: honorabilidad”.

Infidencias del almuerzo

A la tercera hora de la indagatoria, miembros del Centro Democrático empezaron a llegar al parque Nacional para animar a la multitud agolpada en el plantón de apoyo a Uribe.

A las 11:55 a. m. se acordó hacer un receso para el almuerzo.

En medio de total hermetismo, Uribe salió por el sótano y se dirigió al Club de Banqueros, ubicado a una pocas cuadras del Palacio de Justicia.

Llegó con sus abogados y al grupo se unieron su hijo mayor, Tomás Uribe, y su otro abogado, Jaime Lombana.

En medio del almuerzo contó que el magistrado Reyes Medina había sido respetuoso de su investidura y educado. No obstante, dijo que había sido incisivo a la hora de preguntar.

“Fue respetuoso. Contrapreguntó varias veces para verificar datos y descartar contradicciones”, dijo Uribe en la mesa.

EL TIEMPO estableció que el nombre del abogado Diego Cadena salió a relucir en varios apartes de la indagatoria y del almuerzo.

Testigos lo señalan de haberle pagado a dos testigos, mientras que Uribe asegura que ignoraba los desembolsos hechos por su abogado.

A las 2 de la tarde se reanudó la diligencia y aunque sus abogados daban por hecho que se iba a prolongar un día más, se terminó hacia las 5 de la tarde.

Sin embargo, aún falta escuchar a varios testigos. Además, Uribe le dijo al magistrado que se han producido hechos nuevos y que pedirá que se recoja nueva evidencia.

Uribe explicó que se había retirado de la Corte por el sótano porque le habían informado de los enfrentamientos verbales que se estaban produciendo en las afueras del Palacio de Justicia entre sus seguidores y detractores.

Una hora y 20 minutos después, el presidente de la Corte, Álvaro Fernando García, publicó en redes un video con un mensaje contundente.

“Frente a voces que atacan la legitimidad institucional contra el senador Álvaro Uribe, el llamado es a la cordura y a confiar en la justicia. Ninguna presión influirá en las decisiones que están obligados a tomar en derecho los magistrados”, dijo. Y agregó que Uribe está formalmente vinculado a los delitos de fraude procesal y soborno.

A las 8:08 de la noche, Uribe convocó a toda su bancada a la sede del Centro Democrático y dio una declaración pública.

Tras agradecer las palabras del presidente Duque, a sus abogados, a su bancada y la solidaridad de mucha gente, señaló: “Mi obsesión ha sido la verdad y la institucionalidad”.

Sobre la diligencia, dijo que “el magistrado procedió en el cumplimiento de su deber. No tengo queja”, e insistió en que ha respetado los fallos –como la sentencia que frenó su nueva reelección– y siempre ha asistido a los llamados de la justicia.

Pero se quejó de que la Corte presumiera que él hacía llegar elementos probatorios clave para inducirlos al error.

Y volvió a referirse a la interceptación de su teléfono por error, dentro de un expediente contra el representante Nilson Córdoba.

“Tengo el teléfono más público de Colombia. A quién más le hacen 21 mi interceptaciones en apenas unos días? (…) “Cuando uno actúa de buena fe, Dios lo protege. Por fortuna la interceptación me favorecía”, dijo, mientras sus seguidores lo aplaudían y sus abogados lo rodeaban.

También se refirió a la filtración de varias piezas procesales, incluidos apartes de las interceptaciones que le hicieron. En este punto pidió que le explicaran por qué habían alterado las transcripciones o sacado de contexto.

Tras hacer un recuento de varios episodios en los que supuestos testigos lo vincularon con hechos delictivos –como la masacre de El Aro–, los calificó como fantasías.

También dijo que había suficiente evidencia para investigar el episodio del pago de la mafia de 12 millones de dólares, dos de ellos supuestamente desviados a la campaña Santos Presidente: “Pero el caso se cerró y le robaron la presidencia a Óscar Iván Zuluaga con el tema del hacker”.

Sin mencionarlo, se refirió al senador Iván Cepeda, a quien señaló de pagar a testigos a través de ONG. Y calificó de injusta la compulsa en su contra mientras a él le archivaban.

Sobre el abogado Cadena, dijo que desconocía los pagos que le hizo al testigo Carlos Enrique Vélez y a otra testigo.

«Vine a saber en las últimas semanas que el abogado Cadena, 10 meses después del testimonio de un testigo Vélez, Carlos Enrique Vélez, le dio $2 millones, que por razones humanitarias (…) si me hubiera consultado, le hubiera dicho no. Terminantemente no”, dijo Uribe.

La Fiscalía avanza en la investigación contra Cadena por estos hechos y por otras conductas irregulares por la que lo investiga. Sin embargo, sigue siendo oficialmente abogado de Uribe.

Tras hacer un recuento de sus logros en seguridad, durante sus dos mandatos, trasladó a su discurso al tema de su exministro de Agricultura, Andrés Felipe Arias, condenado a 17 años por el escándalo de Agro Ingreso Seguro.

«Lo vio  vestido de preso, con tres guardias. Estaba esposado de pies y manos y me mostró el dorso de sus pies llenos de gallas», describió Uribe.

Y aseguró que su exministro le aseguró que extraditados están en la cárcel le habían dicho que todo el proceso en su contra «es un montaje para vengarse», la misma tesis que sus abogados han expuesto.

Finalmente, aseguró que el caso en su contra ha apuntado a deteriorar su reputación y a afectarlo electoralmente.  De hecho, pidió que su situación jurídica no afectara el respaldo a los candidatos del Centro Democrático en las elecciones de octubre.

Su intervención se prolongó hasta las 9:25 de la noche y tuvo tiempo para hablar de sus nietos, de su esposa y hasta de la potra que está domando.

“Aquí seguiré con mis crocs caminando por Colombia”, dijo al final de su intervención. A partir del cierre de la indagatoria, el magistrado Reyes tiene 10 días hábiles para revisar lo actuado y resolver la situación jurídica del expresidente y senador Álvaro Uribe Vélez.


Tomado del diario EL TIEMPO / Unidad Investigativa