Muere el pianista McCoy Tyner, miembro del cuarteto de Coltrane

Foto: McCoy Tyner en octubre de 2016 en el Apollo Theatre de Harlem, en Nueva York. EBET ROBERTS / REDFERNS

Fue uno de los intérpretes de jazz más influyentes en las jóvenes generaciones del último medio siglo

Por: Iker Seisdedos

EL PAÍS (ES)

McCoy Tyner, que alcanzó la inmortalidad jazzística acompañando a John Coltrane como parte de su legendario cuarteto de los sesenta y después desarrolló una carrera sin tacha como líder, ha muerto a los 81 años. Era uno de los pianistas más originales e influyentes de la historia del jazz, gracias a su incomparable mano izquierda y a su toque percusivo, elegante y meditabundo.

Natural de Filadelfia, ciudad de grandes músicos como Bud Powell, Lee Morgan, Jimmy Smith o los hermanos Heath, este hijo de la clase media nació en 1938 y empezó a estudiar el instrumento a los 11 años. Conoció a Coltrane en 1957 y pronto forjaron una amistad duradera. Tras una breve estancia como miembro de The Jazztet, banda que lideraron Benny Golson y Art Farmer, registró en 1960, ya como parte del cuarteto del saxofonista, My Favorite Things, composición de Richard Rodgers y Oscar Hammerstein del musical The Sound of Music (Sonrisas y lágrimas). Coltrane convirtió aquella tonada pegadiza en una de las más bellas canciones de la historia del jazz. Bastaría el solo que Tyner despliega en ese tema para certificar su ingreso en el panteón de los pianistas. Su forma de atacar el instrumento, inspirado por las enseñanzas del jazz modal, en el que las capas de sonido van persiguiéndose sin llegar nunca a chocar, se distinguió desde el principio de su carrera de sus coetáneos, con una estética a la que permanecería fiel hasta el final.

Con una serie de discos para el sello Atlantic comenzó una de las más fructíferas relaciones entre pianista y saxofonista de la historia. Junto a la sección rítmica completada por Elvin Jones a la batería y Jimmy Garrison al contrabajo, Tyner aupó a un Coltrane que estaba a punto de despegar hacia lugares inexplorados. La complicidad de aquel fue un inmejorable trampolín para que este brillara. “Tyner sostiene las armonías, lo cual me permite olvidarme de ellas”, aseguró Coltrane en una entrevista de 1961. Con la muerte del pianista, desaparece el último miembro vivo de aquella banda inconmensurable.

La obra de madurez del cuarteto, registrada para el sello neoyorquino Impulse!, dejó un puñado de muestras de genio entre 1961 y 1965, aunque tal vez sea A Love Supreme, una suite espiritual dividida en cuatro partes y registrada a finales de 1964, la pieza más perdurable del conjunto. Y también una de las más difundidas; antes del final de la década se habían vendido cerca de medio de millón de copias del disco, una cifra extraordinaria para un álbum de jazz de la época. Su influencia, también en el rock, resulta difícil de exagerar.

Poco después de aquella grabación, Tyner, que también grabó discos en Impulse! como líder, dejó el grupo, donde fue sustituido por la sobresaliente pianista Alice McLeod, Coltrane tras su matrimonio con el líder de la banda. Esta supo acompañar al saxofonista por derroteros más libres hasta la muerte de este en 1967.

No fue fácil superar aquella pérdida para Tyner (ni, dicho sea de paso, para Alice Coltrane). El pianista gozó del cobijo del prestigioso sello Blue Note en los últimos años de la década de los sesenta, para el que grabó sensacionales álbumes como The Real Mccoy o Extensions. Con la década siguiente llegó la estabilidad y su producción discográfica se debatió entre el jazz de tintes espirituales al frente de bandas de tamaño medio nutridas por supervivientes de los tiempos heroicos y el formato tradicional del trío, en el que siempre se las ingenió para resultar original. Tan fiel fue siempre a su estética que cuesta encontrar una referencia poco interesante en su discografía.

La noticia de la muerte se dio a conocer este viernes en las redes sociales. Después llegó la confirmación en la forma de un comunicado de la familia, colgado en la discreta cuenta de Twitter del pianista. “McCoy fue un músico inspirado que dedicó su vida a su arte, su familia y su espiritualidad”, dice el comunicado. “La música y el legado de McCoy Tyner continuarán inspirando a sus fans y también a las generaciones venideras. La familia Tyner agradece el recuerdo y las oraciones en este momento difícil”. La causa del fallecimiento no ha trascendido. El vacío que este deja en la historia del piano de jazz es incalculable.


Tomado del diario EL PAÍS (ES)