Papa a superioras religiosas: No hay Pascua sin misión

Foto: Vatican Media

El Papa Francisco encuentra a las participantes de la XXI Asamblea Plenaria de la Unión Internacional de Superioras Generales (UISG) en el Vaticano. La cuestión de los abusos, el diaconado, el papel de la mujer en la Iglesia, la posibilidad de un viaje apostólico al sur de Sudán. Estos son algunos de los temas tratados por el Papa Francisco durante el diálogo con las Superioras Generales

Por: Manuel Cubías – Ciudad del Vaticano

Vatican News

 “Nadie nos puede robar la pasión por la evangelización. No hay Pascua sin misión: «Vayan y anuncien el Evangelio a todos los hombres» (cf. Mt 16,15-20), estas son algunas de las palabras con las que el Papa comienza su alocución a las Superioras Generales reunidas en la ciudad de Roma. El Discurso no fue leído, sino que fue entregado a las asistentes.

El Papa respondió a varias preguntas de las superioras. A continuación algunos temas abarcados en los cuestionamientos.

Abuso de poder

El Papa subrayó, en particular, que las religiosas no deben «convertirse en servidores de un clérigo. Deben llevar a cabo su misión en la dimensión de servicio, no en la de servidumbre».

Diaconado femenino

En cuanto al diaconado femenino, el Papa recordó que una comisión había examinado a fondo esta cuestión. Para «un decreto sacramental», explicó, se necesita un fundamento teológico e histórico. El trabajo, dijo el Santo Padre, continuará.

Sudán del Sur en el corazón del Papa

Respondiendo a la pregunta de una superiora de Sudán del Sur, el Papa dijo, finalmente, que este año quizás haya la posibilidad de un viaje. No es una promesa, precisó, sino una posibilidad que tal vez se haga realidad con ocasión del viaje apostólico a Mozambique, Madagascar y Mauricio. «Quiero ir -dijo-, llevo a Sudán del Sur en mi corazón».

A continuación, fragmentos del discurso entregado.

Mostrar la vida

El Papa continúa: “Vayan hermanas y anuncien a Cristo Resucitado como la fuente de la alegría que nada ni nadie nos puede arrebatar. Renueven constantemente su encuentro con Jesucristo Resucitado y serán sus testigos, llevando a todos los hombres y mujeres amados por el Señor, particularmente a cuantos se sienten víctimas de la cultura de la exclusión, la dulce y confortadora alegría del Evangelio”.

Tengan miedo de ser insignificantes

El Papa constata el momento difícil que pasa la vida consagrada, particularmente lo que se refiere a la disminución numérica y apunta dos tentaciones: “la tentación del desánimo, la resignación o el “arrocamiento” en lo de “siempre se ha hecho así”.

Por eso el Papa insiste: “no tengan miedo de ser pocas, sino de ser insignificantes, de dejar de ser luz que ilumine a cuantos están inmersos en la “noche oscura” de la historia. No tengan miedo tampoco de «confesar con humildad y a la vez con gran confianza en el amor de Dios su fragilidad» (Carta a todos los consagrados, 21 noviembre 2014, I, 1) … tengan pánico de dejar de ser sal que dé sabor a la vida de los hombres y mujeres de nuestra sociedad”.

Mucha gente las necesita y espera

El Papa enumeró el mucho bien que hacen las religiosas. Porque la Iglesia y el mundo: “Necesita de su sonrisa amiga que les devuelva confianza; de sus manos que les sostengan en su caminar; de su palabra que siembre esperanza en sus corazones; de su amor al estilo de Jesús (cf. Jn 13,1-15) que cure las heridas más profundas causadas por la soledad, el rechazo y la exclusión”.

Servicio humilde y discreto

El servicio, afirma el Papa, es animado por la oración de adoración y de alabanza; por eso, “Cuanto más unidos estemos al Señor, más cerca estaremos de la humanidad, particularmente de la humanidad que sufre”.

Descentrarse

El Papa invita a descentrarse: “Cuanto más urgente es descentrarse para ir a las periferias existenciales, más urgente es centrarse en Él y concentrarse en los valores esenciales de nuestros carismas”. Él continua:  “Entre los valores esenciales de la vida religiosa está la vida fraterna en comunidad. Compruebo con tanta alegría los grandes logros que se han alcanzado en esa dimensión: comunicación más intensa, corrección fraterna, búsqueda de la sinodalidad en la conducción de la comunidad, acogida fraterna en el respeto por la diversidad”.

Preocupaciones sobre la vida fraterna

El Papa expresa su preocupación sobre algunos puntos fundamentales de la vida fraterna, uno de ellos son las personas que llevan años ausentes ilegítimamente de las comunidades; le preocupa aquellos Institutos “en los que la multiculturalidad y la internacionalización no son vistas como una riqueza, sino como una amenaza” … “Vivan hermanas la internacionalización de sus Institutos como buena noticia. Vivan el cambio de rostro de sus comunidades con alegría, y no como un mal necesario para la conservación. La internacionalidad y la interculturalidad no tienen vuelta atrás”.

Al Papa le preocupan los conflictos generacionales “cuando los jóvenes no son capaces de llevar adelante los sueños de los ancianos para hacerlos fructificar, y los ancianos no saben acoger la profecía de los jóvenes (cf. Jl 2,28)”: y añade: “En una comunidad son necesarias tanto la sabiduría de los ancianos como la inspiración y la fuerza de los jóvenes”.

Trabajar desde la periferia

El Papa subrayó la importancia de muchos trabajos que las hermanas realizan desde las periferias en que viven: “La periferia de la educación, en la que educar es ganar siempre, ganar para Dios; la periferia de la sanidad, en la que son servidoras y mensajeras de la vida, y de una vida digna; y la periferia del trabajo pastoral en sus más variadas manifestaciones, en el que, testimoniando con sus vidas el Evangelio, están manifestando el rostro materno de la Iglesia”.

Cultivar la pasión por Cristo y por la humanidad

“Sin pasión por Cristo y por la humanidad no hay futuro para la vida religiosa y consagrada. La pasión las lanzará a la profecía, a ser fuego que encienda otros fuegos”, afirma el Papa.


Tomado del portal Vatican News

COMPARTIR