Se cae Abrao, secretario de la CIDH; OEA convoca a nuevos candidatos

Foto: Paulo Abreu, secretario ejecutivo de la CIDH / Mauricio León

Tras varias semanas de polémica, el órgano desistió de seguir dando la pelea por Paulo Abrão.

Por: Sergio Gómez Maseri

EL TIEMPO

Tras varias semanas de intensa polémica, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) anunció este jueves que no piensa seguir dando la pelea por el futuro de su Secretario Ejecutivo, el brasilero Paulo Abrão y convocó a un nuevo concurso para reemplazarlo.

Ese concurso quedará abierto a partir de este 25 de septiembre para que los países presenten a nuevo candidatos.

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«La CIDH anuncia su decisión de llamar a concurso para seleccionar a la persona que ocupará el cargo de titular de su Secretaría Ejecutiva tras no haber obtenido la extensión contractual de su Secretario Ejecutivo Paulo Abrão. Asimismo, reafirma la importancia de su autonomía e independencia, en virtud de la cual tiene la potestad de seleccionar a la persona que debe asumir el cargo de Secretario/a Ejecutivo (SE) por un periodo de cuatro años y renovarle la confianza por una vez, de acuerdo a su Estatuto y Reglamento«, apunta la nota de prensa.

Y agrega: «La CIDH agradece profundamente y reconoce altamente la gestión del Secretario Ejecutivo Paulo Abrão por el periodo 2016-2020″, dice el comunicado en el que critican fuertemente a Almagro por romper supuestamente con una tradición de más de dos décadas bajo la cual la CIDH se reserva el derecho de elegir a su máxima cabeza sin interferencia de otros órganos de poder.

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El pasado 15 de agosto, Almagro anunció que no firmaría el contrato de renovación de Abrão pues en su contra habían sido elevadas 61 denuncias por supuesto acoso laboral que no fueron atendidas por la CIDH.

Ordenó, de paso, una investigación del Inspector General de la OEA para llegar al fondo del asunto, dejando el nombramiento de Abrão en el aire mientras se conocían los resultados de su pesquisa.

La Comisión, y una buena parte de la comunidad de Derechos Humanos en la región, catalogaron la decisión de Almagro pues, a su juicio, utilizó un formalismo -es decir el poder de firmar el contrato- para bloquear la designación de Abrão pese a que la CIDH lo había reelecto desde enero de ese año para un segundo período al frente de la institución que arrancaba a mediados del mes pasado.

Pero según Almagro, solo tomó esa ruta luego que la CIDH optara por no darle seguimiento a un informe de la ‘Ombudsperson’ de la OEA en el que se documentaron las denuncias contra Abrão.

Si bien ese informe es secreto, diversas fuentes -entre ellas víctimas- le contaron a este diario que las acusaciones contra el ya exsecretario son de variada índole pero se concentran en persecución laboral contra personas que no estaban de acuerdo con sus decisiones y la intervención directa en el nombramiento de personas para cargos en la CIDH.

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De acuerdo con el comunicado de la CIDH, el pasado 30 de agosto hizo un llamado para buscar «un diálogo institucional respetuoso entre dos Órganos Principales de la Organización de Estados Americanos (OEA) para superar las diferencias con el Secretario General sobre la renovación del mandato del Secretario Ejecutivo«.

Ese llamado tuvo lugar luego de una votación secreta entre los siete comisionados que encabezan la CIDH y en la que una mayoría optó por pasar la página de Abrão y convocar a una nueva elección. Ese mismo día, se decidió dar un compás de espera de dos semanas mientras se buscaba un acercamiento con Almagro a través de algún país miembro que se encargaría del proceso.

En su comunicado, la CIDH observa que presentó una propuesta sólida que consistía en renovar el contrato y ofrecer una «licencia» a Abrão mientras avanzaba la investigación y se garantizaba, de paso, la debida tramitación de la queja del personal.

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Pero la gestión no prosperó y por eso se tomó la decisión que anunciaron este jueves.

Dicho esto, la CIDH dejó bien claro su malestar.

«La Comisión Interamericana expresa su profundo rechazo a la decisión del Secretario General de la OEA, Luis Almagro quien, al haber negado esta renovación contractual quebranta una práctica establecida por más de 20 años de respeto a la decisión de la CIDH de nombrar a su Secretario Ejecutivo y dificulta la obtención de verdad, justicia y reparación a las personas que se han sentido afectadas en sus derechos laborales», dice la CIDH en su comunicación.

Sostienen, además, que con su postura Almagro está desconociendo el debido proceso que se merece Abrão y que está también establecido en las normas de la OEA donde se aclara que «el hecho de que un miembro o no miembro del personal esté bajo investigación no deberá utilizarse en contra de ninguna persona al considerar, por ejemplo, la renovación de un contrato«.

Según la CIDH, si decidió dar su brazo a torcer es por que tiene plena conciencia del rol histórico de la Comisión por más de 61 años en defensa de los derechos de las víctimas y, por tanto, «ha decidido actuar de manera responsable para preservar la institucionalidad de la Organización llamando al concurso para el cargo de Secretario/a Ejecutivo/a«.

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Dice, además, que tomarán las medidas que estén a su alcance para mejorar el clima laboral en la Secretaría Ejecutiva y que, en aras de ese objetivo, resulta clave conocer los resultados que arroje la investigación del Inspector General.

En el comunicado, la CIDH dedica varios párrafos para destacar la labor de Abrão en los cuatro años al frente de la institución

«Durante la gestión de Abrão -afirman- la CIDH alcanzó avances y resultados inéditos para el sistema de casos, peticiones y medidas cautelares, propició una respuesta oportuna a las principales crisis en la región, incrementó el presupuesto y el equipo, creó nuevos foros de participación social y canales de diálogo con los Estados, amplió las visitas y la presencia pública de la CIDH en la región y se desarrolló el uso de novedosas herramientas de trabajo como salas de situación, equipos y mecanismos especiales de seguimiento, grupos de investigación de expertos internacionales».

Así mismo, sostienen que Abrão le apostó a «mejoras sustantivas» en las condiciones de trabajo de su personal con políticas de diversidad y enfoque de género, trabajo en nuevas bases tecnológicas y en la elaboración y ejecución de un plan de sostenibilidad financiera, que se tradujo en una «cultura institucional de trabajo por resultados, rendición de cuentas y transparencia, respondiendo a la necesidad histórica de dotar a la Secretaría de institucionalidad».

Sus víctimas, sin embargo, sostienen que bajo Abrão lo que reinó fue una cultura de miedo e intimidación contra cualquier funcionario que opinara diferente o no fuera parte de su círculo más íntimo.

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Reacciones a la noticia

«Almagro se salió con la suya, pero va a pasar a la historia con el triste honor de ser el secretario que logró dañar la independencia y credibilidad de la Comisión. Esto marca un retroceso en el récord de una entidad que ha tenido el mayor impacto regional por varias décadas», dijo tras conocer la decisión José Miguel Vivanco, director de Human Rights Watch.

Según Vivanco «cada una de esas personas cuyos casos invocó Almagro como pretexto para bloquear el nombramiento de Abrão debe tener la oportunidad de ser escuchadas y sus versiones verificadas y evaluadas de un modo independiente y riguroso para determinar lo que sucedió. Pero también, como manda el debido proceso, que aquellos acusados o que tuvieron responsabilidad de supervisión sean escuchados porque de lo contario esto sería una cacería de brujas basada en denuncias anónimas».

SERGIO GÓMEZ MASERI
Corresponsal de EL TIEMPO
Washington


Tomado del portal del diairo EL TIEMPO