Hoy la Santa Iglesia en el mundo celebra la memoria de San Pio de Pietrelcina, recortado por sus estigmas que recibió en 1918.

Franceso Nació en Pietrelcina en el año de 1887 sus sus padres fueron Grazio Orazio Mario Forgione y María Giussepa di Nunzio. Franceso era de una familia era de clase humilde, trabajadora y bastante devota. Desde niño mostró mucha piedad e incluso actitudes de penitencia.

Desde muy pequeño demostró su gran deseo por el sacerdocio durante su vida, Dios lo dotó de muchos dones, como el discernimiento extraordinario que le permitió leer los corazones y las conciencias. Por ello muchos fieles acudían a confesarse con él.

A los 15 años decide ingresar a la Orden Franciscana de Morcone y tuvo visiones del Señor en la que se le mostró las luchas que tendría que pasar contra el demonio.

En 1910 fue ordenado sacerdote, tiempo después le volvieron las fiebres y los dolores entonces fue enviado a Pietrelcina para que restablezca su salud.

El Padre Pío partió a la Casa del Padre un 23 de septiembre de 1968 después de murmurar por largas horas “¡Jesús, María!”.

San Juan Pablo II, durante su canonización el 16 de junio del 2002, dijo de él: “Oración y caridad, esta es una síntesis sumamente concreta de la enseñanza del padre Pío, que hoy vuelve a proponerse a todos”.


Redacción: Verónica Palacio