‘A los campesinos hay que darles alternativas, no envenenarlos’

Foto: El Espectador

Esto dijo el expresidente Juan Manuel Santos en la Corte Constitucional en audiencia sobre glifosato

El expresidente Juan Manuel Santos, quien ha sido líder en el mundo en la búsqueda de mecanismos alternativos de lucha contra los cultivos ilícitos, le pidió este jueves a la Corte Constitucional y al Gobierno Nacional no volver a la aspersión aérea con glifosato, al considerar que es un mecanismo “con resultados poco efectivos” y que “envenena” a los campesinos.

La intervención de Santos se dio durante la audiencia pública de la Corte Constitucional sobre el uso del glifosato en la fumigación de cultivos ilícitos.

“Ahí está la clave del éxito, señores magistrados, ahí está, señores del Gobierno, ahí está, señores de los Estados Unidos: darles a los campesinos cocaleros alternativas legales viables, no envenenarlos, ni meterlos a la cárcel”, dijo el exmandatario, quien pidió insistir en la estrategia de la sustitución voluntaria de cultivos ilícitos.

Santos dijo que aquí en Colombia “se ha ensayado de todo” para acabar con los cultivos ilícitos, pero la fumigación ha dado muy pocos resultados.

El expresidente recordó que los años 2006 y 2007 fueron los de mayor aspersión en la historia –172 mil y 153 mil hectáreas respectivamente– pero en esos dos años la producción se incrementó según las dos mediciones que se utilizan.

Señaló igualmente que entre el 2008 y el 2013, la aspersión bajó, y la producción en lugar de subir, bajó también. El año 2013 fue el de más baja producción de todo este siglo.

“¿Qué nos dicen estas cifras? Que no se puede establecer una correlación entre aspersión y producción ni se puede argumentar que el aumento de la producción de los últimos años se deba a la suspensión de la aspersión”, aseveró Santos.

Según explicó, el mayor enemigo de la aspersión y la erradicación forzosa es la resiembra.

“La resiembra era y es muy alta –superior al 60 por ciento en algunos casos– no solo porque no se tenía control del territorio, sino porque los campesinos simple y llanamente no tenían alternativa diferente a la de volver a sembrar”, afirmó el exmandatario.

Sustitución voluntaria

Santos pidió  en su intervención privilegiar ante todo la sustitución voluntaria de cultivos ilícitos, estrategia que fue su punta de lanza tras el acuerdo de paz con las Farc.

“Lo cierto es que vivimos una oportunidad histórica que es urgente aprovechar, y esto hay que recalcarlo -manifestó-. El fin de la confrontación armada con las Farc nos permite hacer lo que en el pasado no se podía: acompañar a los campesinos para que se dediquen a los cultivos legales”.

Santos presentó cifras para respaldar su tesis de que la sustitución voluntaria de cultivos que se impulsó tras el acuerdo de La Habana la resiembra fue de apenas 0,6 por ciento.

“Respecto de la lucha contra los demás eslabones, a saber: laboratorios, cristalizaderos, incautaciones, desarticulación de las bandas criminales, lavado de activos, extradiciones, sometimiento de los capos, extinción de dominio, etc., solo diría que hay que perseverar, arreciar, y seguir haciendo con toda determinación lo mismo que se ha venido haciendo, hasta que se decida a nivel mundial quitarles el negocio a las mafias”, sostuvo.

Uno de los puntos más llamativos de su intervención fue el de las soluciones de fondo al problema mundial de las drogas, a los que se referirá.

“Ese debe ser un gran objetivo en la lucha mundial contra las drogas: quitarles a las mafias sus cuantiosas ganancias ilícitas, generadoras de tanta violencia y corrupción, y que sean los Estados los que las capturen. Esto se logra con un buen control y una adecuada regulación de una oferta y un consumo debidamente autorizados, legalizados, como ya se hace en varios países”, indicó Santos.

Santos, como presidente (2010-2018) lideró en diversos foros internacionales la búsqueda de políticas de solución al problema de las drogas que no se basara solo en la represión, por considerar que este camino no ha sido afortunada en el mundo.


Tomado del portal del diario El Tiempo

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