Áñez arma ‘show’ al anunciar que quiere ser la presidenta

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Mandataria interina boliviana había prometido no ir por el cargo. Delfín de Evo Morales se proyecta.

Por: Holman Rodríguez Martínez

EL TIEMPO

La decisión de Jeanine Áñez, presidenta por sucesión constitucional de Bolivia, de aspirar al primer cargo de su país en las elecciones del 3 de mayo causó estupor y desconcierto, pues hace dos meses, cuando asumió en reemplazo de Evo Morales, dijo que su intención era llevar al país hacia la normalización política con la convocatoria de la elección presidencial, en la que ella no se postularía.

Las palabras –pronunciadas el viernes– generaron rechazo, pues para analistas, la actuación de Áñez tiene ciertas similitudes a las del expresidente Evo Morales en el sentido de querer aprovecharse de su investidura para obtener réditos políticos.

Incluso, algunos han dicho que la actuación de la mandataria estaría dándoles la razón a quienes piensan que en ese país sí hubo un “golpe de Estado”, aprovechando las irregularidades que se presentaron en la elección de Morales.

La convulsión política del fin de semana también estuvo sazonada con la renuncia de algunos ministros, poco antes de que Áñez pidió la renuncia a todo el gabinete.

De acuerdo con José Rivera, exmagistrado del Tribunal Constitucional de Bolivia, a la mandataria hay que reprocharle su actuación “desde los puntos de vista ético y moral, pues rompió el compromiso que le hizo al país cuando por sucesión presidencial y posterior anulación de las elecciones a la presidencia asumió el primer cargo y dijo que no se presentaría a la elección”.

De esa manera, según el jurista, “habría el riesgo de que la mandataria ponga al servicio de su candidatura la infraestructura del Estado, lo que pondría en desventaja a los otros candidatos”.

Rivera, en diálogo con EL TIEMPO, aseguró que “de todas maneras es válido que cualquier ciudadano se postule al principal cargo de la nación, pero en este caso, Áñez debería renunciar (a la aspiración) para que la contienda sea equilibrada”.

Desde la semana pasada, en Bolivia muchos comenzaron a hablar de que la mandataria estaría preparando el anuncio de su candidatura, aunque señalaban que si lo hacía, rompería la neutralidad que un mandatario debe brindar en un momento de crisis política como la que vive el país del altiplano.

Populismo, de nuevo

Gonzalo Chávez, director de la Escuela de la Producción y la Competitividad de la Universidad Católica Boliviana, le dijo a este diario que “la candidatura es legal y no se trata solo un tema ético, pues los principales candidatos negaron su participación en las elecciones, en un primer momento, para luego aceptarla. Por supuesto, es condenable la falta de compromiso y palabra de todos los políticos, pero estos se mueven por intereses y no por valores”.

También aseguró que “la candidatura de Áñez rompe varios equilibrios políticos. Primero el internacional, pues deja muy mal parada a la Unión Europea y la Iglesia católica, que fueron los garantes de este pacto. Además, a nivel externo, la candidatura de Áñez refuerza la construcción política del populismo internacional del ‘golpe de Estado’ en Bolivia”. Para el economista, las elecciones son una tentativa de reconstruir el tejido político y una nueva legitimidad, y “sería deseable que parte de la oposición se una”.

En esa elección boliviana se está perfilando una izquierda con Luis Arce, representante del Movimiento al Socialismo (MAS), de Evo Morales, y en el lado opuesto se perfila una derecha con Luis Fernando Camacho, uno de los artífices de las protestas ciudadanas que finalmente obligaron a Morales a salir del país, inicialmente a México y luego a Argentina.

La ficha de Evo

En medio de este caldeado ambiente, Arce, quien fue ministro de Economía y Finanzas de Evo, y quien lidera los sondeos, podría regresar este martes al país.

Mañana (martes) voy a estar ya en Bolivia”, dijo sin dar más detalles, durante una conferencia de prensa en Argentina, donde está refugiado el expresidente Morales.

Arce, de 56 años, se encuentra de paso en Argentina pero reside como asilado en México, adonde acudió junto con Morales luego de su renuncia a la presidencia el 10 de noviembre.

El candidato del MAS encabeza con 26 por ciento las intenciones de voto, seguido por el derechista Camacho y el expresidente de centro Carlos Mesa, ambos con 17 por ciento.

En cuarta posición figura Áñez, con 12 por ciento, según el sondeo de la firma Mercados y Muestras revelado el domingo.

Morales, que gobernó Bolivia por casi 14 años, está impedido de participar en los comicios tras su polémico triunfo en las elecciones del 20 de octubre, en las que una auditoría de la OEA encontró irregularidades.

Holman Rodríguez Martínez
Redacción Internacional
EL TIEMPO


Tomado del diario EL TIEMPO