Arranca la Feria (virtual) del Libro de Fráncfort

Más de 2.800 escritores de más de 80 países participarán en una edición en la que casi 4.400 editoriales, agencias literarias y proveedores de servicios del sector tendrán expositores digitales en lugar de pabellones

Por: Rosalía Sánchez

ABC

Más de 2.800 autores de más de 80 países participan en esta edición “especial” de la Feria del Libro de Fráncfort, pero será una participación virtual. “Habrá eventos en la ciudad, pero las salas de exposiciones permanecerán vacías. Para lograr esta feria comercial descentralizada hemos establecido un concepto digital integral que, por un lado, tenga en cuenta las necesidades del comercio y el comercio de derechos, pero por supuesto también se centre en el libro y los autores. Hemos creado un festival de libros digitales, un sistema de transacciones económicas y hemos creado un centro de transmisión virtual a través del cual transmitiremos desde el Frankfurt Festhalle en todo el mundo”, explica su director, Juergen Boos, que admite sin embargo de forma implícita que este formato «fake» amenaza con hacer prescindible el auténtico. “Continuaremos usando lo que haya demostrado su eficacia el próximo año. Pero nos volveremos a encontrar físicamente, de lo contrario se perderá la creatividad, el azar, la confianza que construye un encuentro personal”.

Hasta el domingo, unos 750 oradores debatirán por videoconferencia (en total, 260 horas), mientras casi 4.400 editoriales, agencias literarias y proveedores de servicios del sector, de 103 países diferentes, tendrán expositores digitales en lugar de pabellones. “Por supuesto, no podíamos prever lo que sucedería a continuación y hemos tenido que reinventarnos, pero hace ya años nos adaptamos al hecho de que muchas cosas también se pueden contar digitalmente y hacer virtualmente. Ahora solo aceleramos ese proceso”, defiende Boos. “Por un lado -continúa-, hemos creado una plataforma de derechos, pero en realidad hemos creado oportunidades para que los editores se presenten internacionalmente en el mundo digital usando todos los canales, televisión, YouTube, Instagram, todas las redes sociales existentes”.

A nadie escapa que, una vez funcione este formato, el sector no será el mismo y la influencia de las grandes ferias tampoco. “Ahora tenemos empresas como Netflix que necesitan contenidos con urgencia y el libro siempre está en la base de la actividad creativa, lo que ha ampliado el círculo de quienes se interesan por la feria”, rebate Boos, empeñado en ver el vaso de la Buchmesse medio lleno: “Por primera vez, la feria es accesible a gente que no puede venir físicamente. Nuestro objetivo es volver a tener un certamen físico en 2021, porque el caos, los encuentros casuales dentro del recinto, fomentan la creatividad, crean oportunidades, y eso no se consigue por vía digital». «Lo digital es un complemento”, insiste, reconociendo su “frustración” pero sin resignarse a que la “teleferia” se convierta en la nueva normalidad editorial.

Nuevas estrategias

El nuevo formato modificará previsiblemente la eficacia y, por lo tanto, la estrategia de las inversiones. España, por ejemplo, dedica 1,2 millones de euros y dota con 800.000 euros dos convocatorias de ayudas a la traducción con el fin de promover la venta de derechos de títulos españoles, y ha creado su propio portal, “BooksfromSpain”, donde podrán participar cien editores y agentes con cinco títulos cada uno. Estas dotaciones serán complementadas por el Programa AC/E de ayudas a la traducción hasta 2022.

Lo cierto es que España sigue con atención la presente edición de la Feria de Fráncfort porque será país invitado en 2022 y el cambio de las tendencias acelerado por la pandemia coincidirá con el protagonismo español. El 80% de los derechos de libros que se publican en el mundo se venían firmando en Fráncfort y cualquier modificación supondrá un cambio significativo para el sector. “No lo percibimos como una crisis”, dice la directora general del Libro, María José Gálvez, que adapta a toda prisa la oferta española con una sesión online en la que participarán Pilar Reyes (Penguin Ramdom House), Silvia Sesé (Anagrama) y Juan Cerezo (Tusquets), así como varias mesas redondas en «streaming» con motivo de los centenarios de Miguel Delibes, Benito Pérez Galdós y Concepción Arenal o charlas de Fernando Aramburu y Rosa Ribas.

Y además de las nuevas vías de promoción y negocio que abren las plataformas digitales, la imposible normalidad suscita en la Feria una reflexión creativa en la que el escritor David Grossman, en videoconferencia desde Jerusalén, ha centrado la apertura. “Como ocurre siempre que los fundamentos de la sociedad son sacudidos, cuando la seguridad personal y nacional decrecen llega el riesgo del nacionalismo, el fundamentalismo, la xenofobia y el racismo, el daño severo a la democracia y a los derechos civiles. Y los escritores tenemos el deber de observar, y debemos escribir, y documentar, y lanzar avisos”, ha dicho. “Habrá cambios económicos, sociales, políticos, habrá sistemas que colapsen o tomen otras formas, en muchos países la clase media se empobrecerá, y los pobres se volverán indigentes… y la literatura volverá a estar ahí, como testigo que sublime ese dolor a la altura del libro”, ha rematado Grossman.


Tomado de del portal español ABC