Papa Francisco exhorta a realizar durante esta Cuaresma un ayudo verdadero enmarcado en el amor  hacia el prójimo. 

El Papa Francisco durante su homilía sostuvo “El verdadero ayuno es ayudar a tu prójimo; Mientras que el falso ayuno mezcla la religiosidad con los tratos sucios. También está el ayuno hipócrita, que es un ayuno que te hace ver a ti mismo como justo, pero mientras tanto practicas iniquidades, no eres justo, explotas a la gente”.

El Santo Padre centró su reflexión en la diferencia que existe entre el ayuno verdadero y el falso ayuno. Citando algunos pasajes bíblicos el Papa Francisco indicó cuál es el ayuno que agrada a Dios. 

El falso ayuno

En la primera Lectura, tomada del Libro del Profeta Isaías, Dios reprende la falsa religiosidad de los hipócritas que ayunan, mientras que al mismo tiempo llevan a cabo sus propias actividades, oprimiendo a sus obreros, golpeando con una garra perversa: con una mano, haciendo penitencia, mientras que, con la otra, siendo injustos, haciendo “tratos sucios”.

El Señor nos llama, en cambio, a un verdadero ayuno, donde estamos atentos a nuestro prójimo:

El ayuno hipócrita

Por otro lado, hay un ayuno que es hipócrita, es la palabra que Jesús usa tan a menudo un ayuno que te hace ver a ti mismo como justo, o te hace sentir justo, pero mientras tanto he practicado iniquidades, no soy justo, exploto a la gente.

Pero, alguien podría decir, “Yo soy generoso, yo doy una buena ofrenda a la Iglesia”.

Pero dime: “¿podrías pagar un salario justo con tu ayuda? ¿Pagas a tus empleados por debajo de la mesa? ¿O como lo exige la ley, suficiente para que puedan alimentar a sus hijos?”.

El ayuno verdadero

EL Papa Francisco, citando el pasaje bíblico del Profeta Isaías, donde el Señor le dice a los hipócritas acerca del verdadero ayuno, comentó que este pasaje parece hablarnos hoy en día.

“Este es el ayuno que yo amo: soltar las cadenas injustas, desatar los lazos del yugo, dejar en libertad a los oprimidos y romper todos los yugos; compartir tu pan con el hambriento y albergar a los pobres sin techo; cubrir al que veas desnudo y no despreocuparte de tu propia carne” Puntualizó el Santo Padre.


Redacción: Paz Estéreo