Coronavirus en Estados Unidos: la polémica entre la Casa Blanca y Anthony Fauci, el mayor experto en enfermedades infecciosas en Estados Unidos

Foto: Trump asegura que tiene una buena relación con Fauci / Getty Images

La distancia entre la Casa Blanca y su principal asesor en enfermedades infecciosas parece ampliarse cada vez más, mientras los casos y las muertes por covid-19 no dejan de aumentar en Estados Unidos.

En la última semana, el equipo del presidente Donald Trump incrementó sus ataques contra Anthony Fauci, el mayor experto en enfermedades infecciosas en el país y principal epidemiólogo de la Casa Blanca.

«En última instancia, esto perjudica al presidente», respondió Fauci en unas inusualmente ásperas declaraciones a la revista The Atlantic.

Desde principios de la pandemia, la relación entre Fauci y Trump ha sido delicada, en medio de los controvertidos comentarios del presidente sobre la covid-19, que no siempre se han basado en la ciencia, y las contradicciones sutiles pero claras que realiza el experto frente a Trump en sus mensajes a la población.

Las desavenencias quedaron más expuestas que nunca esta última semana, aunque Trump insistió en que tiene una «buena relación» con el experto.

«Creo que es una persona muy agradable», dijo, si bien remarcó: «No siempre estoy de acuerdo con él».

Qué pasó

El pasado domingo, un funcionario no identificado de la Casa Blanca compartió con algunos medios estadounidenses una lista detallando aparentes comentarios erróneos de Fauci.

En el comunicado de la Casa Blanca, se atacaba al experto por supuesto asesoramiento contradictorio sobre mascarillas o la severidad de la covid-19.

El fin de semana, otros funcionarios relacionados con el gobierno, como el encargado de los test de coronavirus a nivel nacional, el almirante Brett Giroir, también expusieron sus dudas sobre la profesionalidad de Fauci.

Tras señalar que lo respetaba, Giroir añadió: «Fauci no está 100 % en lo cierto y tampoco necesariamente él lo admite».

A ello se sumó el martes un artículo de opinión de Peter Navarro, principal asesor comercial de la Casa Blanca, en el que aseguró que Fauci «se había equivocado en todo lo que habían comentado».

En una entrevista con The Atlantic publicada el miércoles, Fauci se defendió de las críticas, considerándolas «un completo error».

«Ni en mis sueños más descabelladlos podría entender por qué querrían hacer algo así», señaló.

La Casa Blanca se distanció de las declaraciones de Navarro, señalando que el artículo no había pasado por los «procedimientos de aprobación habituales» y que era una opinión personal.

El propio Trump consideró que su asesor no debería haber escrito la pieza y defendió esta misma semana su «muy buena relación» con Fauci, con quien no se ha reunido en persona desde hace más de un mes, según los medios estadounidenses.

«Estamos en el mismo equipo, incluido Fauci», dijo el mandatario. «Queremos librarnos del desastre que nos ha enviado China, así que todo el mundo está en la misma línea y lo estamos haciendo muy bien», defendió.

«Creo que se están dando cuenta ahora que no fue una acción prudente, porque lo único que hace es afectarles negativamente», consideró Fauci.

En su entrevista, el experto aseguró que no estaba pensando en renunciar a su puesto por lo ocurrido.

«Creo que el problema es demasiado importante para mí como para que me ponga a pensar en esas cosas o entre en esas discusiones. Solo quiero hacer mi trabajo. Creo que puedo contribuir. Y voy a seguir haciéndolo», manifestó.

Análisis de Anthony Zurcher

Especialista en política estadounidense de la BBC

Fauci no está enfadado. Simplemente está… decepcionado.

El mayor experto gubernamental en enfermedades infecciosas optó por el camino difícil en sus primeros comentarios públicos después de que funcionarios de la Casa Blanca, tanto off the record como on the record, cuestionaran su criterio profesional y la gestión de la pandemia.

Fauci reconoce que los consejos y el análisis que ha proporcionado han ido cambiando con el tiempo, pero insiste en que sus recomendaciones siempre han estado basadas en las últimas conclusiones científicas.

Esas opiniones en ocasiones han llevado a enfrentamientos con el presidente, que ha tratado de desviar el foco para levantar la economía estadounidense, devastada por la pandemia.

Fauci ha dicho que la máxima prioridad debe ser controlar la propagación del virus y que algunas de las medidas de reapertura han hecho retroceder esos esfuerzos.

Sus francas declaraciones han ayudado a Fauci a convertirse en una figura popular durante la pandemia, un extremo que puede estar por sí mismo detrás de parte del resentimiento subyacente en la Casa Blanca.

Los golpes contra Fauci, sin embargo, parecen condenados a resultar contraproducentes.

A pocos meses de unas elecciones presidenciales, la campaña de Trump necesita un mensaje público consistente… y un gobierno atacando a uno de sus propios miembros, y luego distanciándose de esos mismos ataques, tan solo puede promover un mensaje de caos y confusión.

Los roces entre la Casa Blanca y Fauci se producen después de los reportes de que los hospitales estadounidenses tendrán que trasladar información sobre pacientes de covid-19 al departamento federal de Salud en Washington en lugar de a los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC).

Los CDC, el principal instituto de Salud Pública de Estados Unidos, había sido el responsable hasta ahora de gestionar la información sobre la pandemia que se enviaba desde la red hospitalaria.

Expertos del sector han manifestado su preocupación por que la información pueda ser politizada con el cambio, se reduzca la transparencia y pueda afectar el trabajo de los investigadores.

Hasta este 16 de julio, Estados Unidos había registrado más de 3,5 millones de casos de covid-19 y más de 138.000 muertes atribuidas a esta enfermedad, según datos de la Universidad Johns Hopkins.

EE.UU. se convirtió en epicentro de la pandemia en abril y, aunque los focos han ido cambiando, la situación a nivel nacional no ha hecho sino empeorar.


Tomado del portal BBC Mundo