Cuba, Rusia y China, el poder oculto de Maduro

Foto: Néstor Gómez / El Tiempo. Producción: Shaio Muñoz.

Pedro Carmona, académico y presidente de Venezuela por 47 horas, hace una radiografía de su país.

Por: Plinio Apuleyo Mendoza

EL TIEMPO

Político, economista y empresario venezolano nacido en Barquisimeto. Actualmente se desempeña como profesor de posgrado en la Universidad Sergio Arboleda. Pedro Carmona es un reconocido personaje que siempre ha seguido de cerca los horrores que vive su país. Hoy goza de la doble ciudadanía.

¿Es realmente un desastre la situación económica de Venezuela?

La crisis en Venezuela no ha cedido. Por el contrario, ha venido agudizándose en varios planos. El aparato productivo fue destruido por el sistema. Lo más grave y paradójico es que la joya de la corona, Petróleos de Venezuela, está también destruida por falta de inversión y por politización. En los últimos cinco años, del 2014 al 2019, el PIB venezolano se ha contraído en un 70 por ciento.

¿Quién está detrás del caos político de Venezuela?

El régimen trata de afianzarse en el poder con todo. En el escenario venezolano confluyen muchas manos que ya tienen alguna significación geopolítica y estratégica: Cuba, que ha sido tácticamente la dueña del país; Rusia, China, Irán, el mundo islámico, el Foro de São Paulo, el crimen organizado y la guerrilla colombiana. Ocho actores presentes en el escenario venezolano. Obviamente, muy interesados en tener allí su pivote, su punto de penetración y de acción en el continente americano. El régimen, entre tanto, actúa con puño de hierro persiguiendo a la oposición, deteniendo a los opositores, inhabilitando o llevando al exilio forzosamente a muchos líderes políticos, levantando la inmunidad de parlamentarios y, desde luego, provocando un éxodo.

¿Qué papel ha jugado Cuba?

Cuando Chávez sale de la cárcel en el año 94, el primero en recibirlo como potencial candidato presidencial fue Gustavo Petro en Colombia y, en Cuba, Fidel lo recibe con honores de jefe de Estado. A partir de ahí, Castro se convierte en su mentor político y padre afectivo. Desde el año 98 Cuba empezó a recibir petróleo en grandes cantidades; apoyo financiero y una alianza estratégica hasta el punto de que Chávez declaraba: “Cuba y Venezuela somos un solo país con dos presidentes; estamos fusionados en un solo proceso y un solo objetivo”. Hoy en día Cuba tiene participación, a través de su embajador, en el consejo de ministros de Venezuela, cosa que demuestra el nivel de entrega de soberanía que ha hecho el gobierno de Maduro. Por otro lado, Cuba tiene en Venezuela un contingente de más o menos treinta mil personas.

¿Qué misión cumplen?

Algunos de ellos son médicos de barrio, pero muchos otros trabajan en los temas de inteligencia, de seguridad y de espionaje, incluyendo la vigilancia a los cuarteles y a los oficiales venezolanos, a fin de identificar cualquier desviación o peligro de algún oficial. Este es uno de los factores por los que ha durado la dictadura. Por otro lado, se ha mantenido apoyada por una cúpula militar a la que se le ha concedido poder, dinero e impunidad, además del enriquecimiento ilícito. Hoy en día, las Fuerzas Armadas venezolanas han sido convertidas en partido político armado, al servicio de unos caudillos. Esa es la semilla de la propia destrucción.

¿Por qué triunfó Chávez en las elecciones del 98?

Chávez reconoció en muchas oportunidades que desde que llegó a la Escuela Militar trabajó por formar una logia. Así fue la infiltración de la izquierda en las Fuerzas Armadas venezolanas, hoy con graves consecuencias. Chávez también enarboló las banderas de la lucha contra la pobreza y la lucha contra la corrupción. En ambos casos podemos ver que nunca en la historia Venezuela ha tenido más corrupción y más pobreza que hoy. Sus dos banderas fueron totalmente alejadas de la realidad.

¿Ve alguna similitud entre ese pasado venezolano y el presente que vive Colombia?

Los principales enemigos de la democracia son la incredulidad, la ingenuidad y la indiferencia. Sobre la incredulidad, en Venezuela se decía que era imposible llegar a un régimen comunista. La ingenuidad se hizo evidente porque se creía que si el país estaba buscando un cambio y si Chávez llega al poder y resultaba mal presidente, no podría estar más de cinco años. En Colombia hay que estar atentos y no caer en el error de la incredulidad y la ingenuidad porque hay muchos que están trabajando precisamente veinticuatro horas al día para conquistar el poder. La población debe mirar en el espejo del vecino.

A usted se le pidió que asumiera la presidencia. ¿Por qué solo duró dos días?

La crisis política de entonces condujo a una gran marcha que fue reprimida por el chavismo, causando la masacre de Puente Llaguno. Se produjo la renuncia anticipada de Chávez. El alto mando militar intentó entonces formar un gobierno de transición democrática cuyo liderazgo se me pidió que asumiera por ciento ochenta días hasta la elección de un nuevo presidente. No fue posible consolidar este gobierno de transición por inconsistencias como el haberse opuesto a que Chávez saliera hacia Cuba, ya que se consideraba que debía ser juzgado en Venezuela. A esto se sumó que Castro conminó a los altos oficiales venezolanos a restituir a Chávez al poder. Fue un verdadero tsunami político.

¿Cómo ha sido su vida en Colombia?

Yo diría que no me equivoqué eligiendo a Colombia como mi país de vida en el exilio. Cuando vi que en mi caso no iba a haber debido proceso ni legítima defensa, sino que iban a tratar de sentenciarme sin juicio por un presunto delito de rebelión que no existía, no tenía otra alternativa que la de buscar asilo. Tuve varias opciones, pero elegí a Colombia porque ha sido un país respetuoso secularmente del asilo político. Porque era un país que conocía y por el cual tenía afecto desde mis épocas de directivo y negociador en los temas de la integración económica andina. Mi vida aquí ha sido dedicada a la academia. Me incorporé a la Universidad Sergio Arboleda en el 2002 y allí he encontrado no solo una casa, una familia, sino una gran motivación hacia otra vertiente en mi vida profesional que ha sido la académica. Hoy gozo de la doble ciudadanía y me siento muy feliz de conocer Colombia más profundamente.

¿Qué opina de la situación de Aida Merlano?

Pienso que es el más burdo montaje hecho desde el régimen venezolano. Maduro intenta convencer a la opinión pública que tiene una experta en la realidad y la corrupción de la clase política en Colombia. Aida Merlano no puede ser nunca un faro moral para Colombia. Es un montaje, un aprovechamiento de presión, algo que hay que desestimar por completo. Además, el asilo político procede para causas y motivos políticos, no para delitos comunes como los cometidos por ella.

¿Por qué Rusia y China apoyan el régimen venezolano?

China es, hoy en día, un país que tiene vocación de potencia. Está invirtiendo en África, Asia y América Latina. Está desarrollando proyectos muy audaces como el de la Ruta de la Seda, que va a significar inversiones billonarias en sesenta países, asegurándose el suministro de materias primas, de commodities que necesita para su desarrollo interno. Lo que pienso es que Estados Unidos, en su política de privilegiar el desarrollo hacia adentro y aislarse un poco, le está cediendo espacios gratuitos a China. La presencia de China en Venezuela es importante no solo en el papel de acreedor, sino también en las inversiones en el sector energético que está haciendo. Rusia ve que Venezuela es la cabeza de puente perfecta en Suramérica, le vende armas, quiere hacerle la contra a los Estados Unidos de manera importante, y la prueba es que en estos días ha estado el canciller de Rusia en Caracas para equilibrar las cargas de la gira por Europa y Norteamérica de Juan Guaidó.

¿Qué tan cierta es la irradiación de la situación venezolana al resto del continente?

Lo grave es que Venezuela está penetrada hasta el fondo por las fuerzas más oscuras, no solo en lo político, sino también por el crimen organizado. En julio del año pasado se reunió el Foro de São Paulo en Caracas y se discutieron estrategias para lograr justamente la infiltración y efectividad en movimientos de protesta en América Latina. Esto no es un hecho aislado. Le escuchamos todos a Maduro decir por televisión, después de lo de Chile, Ecuador y Colombia: “Va muy bien la estrategia del Foro de São Paulo, estamos avanzando”. Este año va a haber una nueva reunión de este foro, pero en su versión ampliada con movimientos revolucionarios del mundo. Por eso decía: el enemigo peor de la democracia es la incredulidad. Porque ahora dicen Colombia no es Venezuela y antes decíamos Venezuela no es Cuba.

Plinio Apuleyo Mendoza
Especial para EL TIEMPO


Tomado de portal del diairo EL TIEMPO