El fenómeno Alianza Petrolera: una pasión ardiente

Foto: Prensa Alianza Petrolera

Dirigido por César Torres, es el líder de la Liga. Así se vive el fútbol en la casa del puntero.

Por: Pablo Romero

EL TIEMPO

Cuando Alianza Petrolera juega de local, la ciudad de Barrancabermeja no se paraliza, porque sus hinchas no son una multitud, pero sí que hierve. Las piedras tiemblan mientras la pequeña masa avanza, ruidosa, pasional, eufórica, bajo unos 32 grados, y se introduce en el estadio Daniel Villa Zapata, su fortín, un estadio que se ha vuelto inexpugnable, y cada hincha enfundado en su camiseta aurinegra, con el escudo petrolero en el pecho, con la garganta afinada para gritar que son los líderes del fútbol colombiano.

En Barranca los hinchas sudan pasión, y los rivales sudan petróleo. Nadie quiere ir a jugar a allí, no solo por el calor amenazante, sino porque ese equipo está sólido y parece imbatible. Allí, en ese pequeño infierno, han construido parte de su liderato, solo han cedido un empate este semestre.

Hasta hace muy poco las cosas no eran así. Los resultados eran adversos y la pequeña afición se conformaba con estar en la A. Pero cuando el descenso amenazó, se angustiaron y exigieron. Pedían a gritos la salida del DT César Torres como fórmula para la salvación. Y en medio de esa calurosa tensión, el ambiente cambió.

Lo primero que hicieron en el club fue ratificar al DT, una medida impopular y muy criticada por los hinchas, que lo último que imaginaron es que ese mismo técnico los iba a poner a gritar el liderato. El presidente del club es Carlos Ferreira. Compró al equipo hace tres años y ha liderado todo este proceso.

“En Barranca decían que el equipo estaba fraccionado, que los futbolistas no le jugaban a César, que lo saboteaban. Pero nosotros creímos en él, un técnico venido de la B, y los sostuvimos en una situación apremiante, cuando éramos últimos del descenso. Los jugadores copiaron su idea. Hoy la afición dice, ‘el equipo está rindiendo, entendemos que tenían razón’. Hay felicidad”, dice Ferreira.

Afición en construcción

Agnes Marisol Máyer es fanática de Alianza Petrolera desde que existe el equipo. Cada que hay partido es de las primeras que están en el estadio. Se volvió una pasión para ella. Una forma de vida. Una forma de ser de esa región. “Se me hinchó el corazón cuando supe que la ciudad tendría equipo profesional. Me he caracterizado por respaldar lo local, lo nuestro, lo que representa esta tierra”, dice, y suena orgullosa.

Ella, como toda la afición, vive un presente sin igual. Está feliz con el momento de su equipo. Considera que todo esto es un premio luego de tantas dificultades.

«Somos una hinchada única, con sentido de pertenencia, defensora y amante de lo nuestro. Lo mismo no puedo decir de muchos paisanos nacidos, adoptados y lugareños de esta tierra Barranqueña que optaron por no aprender a esperar, no insistir, ilusionarse y persistir en Alianza Petrolera y se hicieron hinchas y cobijaron equipos foráneos de permanencia en la máxima categoría», relata Agnes Marisol, con aires de indignación.

El mejor calor para este equipo que sorprende en el fútbol colombiano es el de hinchas como Agnes,  que ha sufrido la B, que persiste en la A, y que ahora sueña en grande para crecer como equipo y como afición.

«En este incursionar en la A de la Máquina Aurinegra venimos haciendo escuela los de la vieja guardia para ganar nuevas generaciones de hinchas y de enseñar a otros veteranos a colocar sus ojos en nuestro equipo, y es un trabajo que va dando sus frutos paulatinamente», dice Agnes.

Apoya con fidelidad, con pasión, y sabía que este momento llegaría.  «Es un liderato bien logrado, una recompensa  a la perseverancia, al creer,  al sacrificio,  al buen decir, a la entrega,  a la inteligencia y al demostrar que se puede y se debe creer primero  los de la casa«, analiza Agnes, que no cabe de la dicha  de ver a su equipo, que este domingo enfrenta al Unión Magdalena,  punteando en el campeonato.

Ir al estadio en Barranca cuesta entre $ 10.000, si es tribuna de sol, y $ 20.000, si es de sombra. Se calcula que por partido asisten unos 1.000 aficionados. Pero en el pasado juego contra Jaguares fueron 3.500 pagando y 3.500 invitados, muchos niños, porque distribuyeron boletas en los colegios. El futuro de esta hinchada.

El presidente Ferreira es consciente del esfuerzo de la afición, y considera que de a poco se va construyendo una fanaticada más grande.  “Hay hinchas fieles, pero es un grupo pequeño. Tenemos una afición por construir y he intentado que quieran al equipo de su ciudad, de su región. Barranca tiene un equipo en la A y es de todos los barranqueños”, dice.

‘Sin límites’

El líder de la Liga da pasos agigantados para consolidarse. No es fácil. Entrenan en el estadio y en una cancha arrendada, aunque están terminando de construir su propia sede. Tienen su escuela para formar jugadores. Y tienen sus patrocinadores, aunque, dice Ferreira, les falta conseguir mejores ingresos.

“Uno de los patrocinadores era la alcaldía, y lo mantuvimos año y medio sin respaldo económico. Este año lo quitamos. Ese tipo de cosas nos hacen generar dudas, pero estamos satisfechos porque el proyecto es interesante”, dice el dirigente.

Alianza no tiene techo. Lo que han hecho ya les ha permitido crecer, dar que hablar en la Liga y que sus hinchas se sientan orgullosos. Pero falta más. “Uno no puede poner límites. Tenemos expectativas de evitar el descenso, de ingresar a las finales, soñar con ser campeones e ir a eventos internacionales”, dice Ferreira.

Pablo Romero
Redactor de EL TIEMPO


Tomado de portal del diario EL TIEMPO

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