Datos cariciosos que quizás no conocías de Santa Rosa de Lima

La primera Santa de América solía decir: “Cuando servimos a los pobres y a los enfermos, servimos a Jesús”, dejando un mensaje de solidaridad con todo aquel que necesita ayuda.

Se caracterizaba por su belleza; su mamá quería lucirla con las visitas, le coloca una corona de rosas. Sin embargo, Rosa solía clavarle horquillas, como penitencia. Un día una señora le expresó que tenía unas manos muy lindas y suaves, inmediatamente ella decidió tallarlas con barro. Por otro lado, su padre quería casarla; pero ella defendió su vocación.

Santa Rosa de Lima, siempre luchó para arrancar el amor propio y la vanidad de su corazón. Le gustaba  tanto hablar de Dios, que cada vez que lo hacía, sus expresiones eran de alegría, también sucedía cuando comulgaba. Dedico su vida a la oración.

Durante su vida, ayudaba a todas las personas enfermas y esclavas, buscando la sanación. Así mismo sucedió con ella, cuando se enfermó, y sentía dolor, decía: “Señor, auméntame los sufrimientos, pero auméntame en la misma medida tu amor”.

Datos curiosos sobre Santa Rosa de Lima

El 30 de agosto a Santa Rosa de Lima, Patrona de Perú, América y Filipinas. A continuación los datos más curiosos.

  1. Su verdadero Nombre era Isabel, debido a su belleza, era llamada por su madre como Rosa. En1597, el Arzobispo de Lima, Santo Toribio de Mogrovejo, por medio del sacramento de la confirmación, le puso definitivamente el nombre de Rosa, con el cual es conocida ahora en todo el mundo.

 

  1. Fue una laica, era una mujer que lucía su túnica blanca y manto negro, tuvo una vida consagrada a Dios, imitando a Santa Catalina de Siena, quien fue considerada su “madre espiritual” y ejemplo para su vida.

El Papa Pío XII, 27 de octubre de 1940 envió un radiomensaje del para el Congreso Eucarístico en Arequipa, en el sur del Perú, dijo: “¿No despuntó y se abrió en el jardín de Lima, cual flor primera de santidad de toda la América, cándida como azucena y purpúrea como rosa, la admirable Rosa de Santa María, que en el retiro y entre las espinas de la penitencia, emuló el ardor de una Catalina de Siena?”.

Curiosamente, un día mientras oraba, de rodillas ante la imagen de la Virgen pidiendo ayuda para decidir si entraba a un convento, sintió que no podía levantarse del suelo. Llamó a su hermano para que le ayudara pero él tampoco fue capaz de moverla de allí.

Desde ese momento, vio la voluntad de Dios era otra y le dijo a Nuestra Señora: “Oh Madre Celestial, si Dios no quiere que yo me vaya a un convento, desisto desde ahora de su idea”. Después de expresar esas palabras, pudo recuperar la movilidad y se levantó.

  1. Tuvo un rápido ascenso a los altares, Fue declara Santa de la Iglesia Cátolica, en menos de 50 años después de su muerte. Al morir, le realizarón una ceremonia de honor y el pueblo que la aclamaba, logro que a los ocho días se abriera el proceso de canonización. El Cabildo envió una carta al Papa Urbano VIII y el virrey hizo lo propio a la Corona de España.

Antes de ser canonizada en 1671, fue proclamada Patrona del Perú en 1669, del Nuevo Mundo y de Filipinas en 1670. Solo en Perú hay más de 72 pueblos con su nombre.

  1. Es la primera santa de América, fue canonizada por el Papa Clemente X en 1671 y se convirtió en la primera Santa de América.

“Probablemente no ha habido en América un misionero que con sus predicaciones haya logrado más conversiones que las que Rosa de Lima obtuvo con su oración y sus mortificaciones”, dijo el Papa Inocencio IX al referirse a ella.

  1. Habría sido amiga de San Martín de Porres, según una antigua tradición Santa Rosa salía de su ermita para ir a la iglesia de la Virgen del Rosario y para atender a enfermos y esclavos.

En esta labores estaba acompañada por San Martín de Porres quien se volvió su amigo. Lima era una ciudad pequeña y amurallada por lo que es muy probable que Santa Rosa haya conocido a San Martín de Porres.

  1. Cuando murió ayudaba en el hogar de una familia adinerada, Santa Rosa pasó los tres últimos años de su vida ayudando en el hogar de Don Gonzalo de Massa, un empleado del gobierno, cuya esposa le tenía particular cariño.

Vivió la penosa y larga enfermedad, la cual le ocasiono la muerte, la oración de la joven era: “Señor, auméntame los sufrimientos, pero auméntame en la misma medida tu amor”.

Santa Rosa falleció el 24 de agosto de 1617, a los 31 años de edad. El capítulo, el senado y otros dignatarios de la ciudad se turnaron para llevar sus restos al sepulcro.


Redacción: Paz Estéreo